Publicado el

Síndrome de Capgras: despertarse entre impostores.

«Me dicen que deliro, que estoy paranoide, pero yo se que no, que ese no es mi padre, es un doble, pero no comprendo porque está ahí ni para que!»

Bien pudiera parecer el argumento de una película de ficción, pero no, estamos ante el resultado de padecer el síndrome de Capgras, el más frecuente de los síndromes de falsa identificación delirante, que consiste en creer que una persona, por lo normal alguien cercano y de mucha importancia afectiva, ha sido sustituida por otra persona, un doble, un impostor.

Lo habitual es que quien lo padece, perciba como un doble a una persona en concreto, mayormente la pareja, un familiar o un amigo, pero puede suceder con varias personas e incluso con animales domésticos u objetos, por ejemplo la misma casa donde se vive.

Esto se produce al no recibirse una respuesta emocional ante lo que se está viendo, cuando miramos a alguien, lo normal es reconocer el rostro de una manera consciente, visual, y recibir una respuesta emocional, por ejemplo al ver a una persona querida. Esta respuesta emocional no sucede cuando vemos el rostro de un desconocido.

Quien tiene síndrome de Capgras, no recibe esa respuesta emocional, se produce una desconexión entre la corteza visual y la amígdala, donde se cree se genera la respuesta emocional, por tanto esa persona “idéntica” a su ser querido no le dice nada emocionalmente, igual que sucede al ver un extraño, y su cerebro trata de buscar la única explicación plausible que puede: es un doble, alguien con gran parecido, pero no el original.

Es fácil imaginar el estado de angustia y ansiedad que puede generar esto en la persona que sufre dicho síndrome, el cual se ha observado en personas con demencia,  que han sufrido graves accidentes con traumatismo que les han causado lesiones cerebrales o que tuvieran trastornos psicóticos, especialmente esquizofrenia paranoide.

El síndrome de Capgras, es de duración variable, puede ser transitorio o volverse crónico, incluso hay casos de aparición intermitente.

https://www.psicoglobal.com/blog/sindrome-capgras-impostores-y-dobles

Publicado el

Soledad – Síndrome del nido vacío.

Una vez que los hijos abandonan el hogar para comenzar a vivir de forma independiente, los cuidadores, sobretodo las madres, sienten un profundo vacío. El hecho de que un hijo deje el hogar familiar para formar una nueva familia o para comenzar una vida separado del núcleo familiar, sume a los padres en una gran angustia.


En estas situaciones los padres se dan cuenta de que ya nos son tan necesarios en la vida de los hijos, y en muchas ocasiones, sobretodo en el caso de las madres, las cuales muchas han centrado el eje de sus vidas en el cuidado y atención de sus hijos, sienten que aquello que daba significado a su existencia ya no está.

SÍNTOMAS MÁS COMUNES DEL SÍNDROME DEL NIDO VACÍO

  • Sentimientos de vacío e inutilidad
  • Melancolía de tiempos pasados
  • Sentimientos de tristeza.
  • Desmotivación para realizar las tareas cotidianas
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Problemas sexuales

Esta nueva situación supone para ellos un reto, ya que han vivido muchos años al servicio de los demás y ahora deben invertir su tiempo en si mismos, por lo que deben desarrollar nuevas destrezas y conductas que les ayuden a superarla.

En este momento los padres deben revaluar su matrimonio y deben asumir que los hijos ya no están y que este es el curso normal de la vida, es decir, los hijos deben salir del hogar paterno. También es el momento en que los padres deben revaluar la relación con sus hijos, deben pasar de tratarlos como personas dependientes y sobre los que pueden ejercer influencia, a tratarlos de igual a igual, como otro adulto.

Es fundamental que los padres hablen y se comuniquen como están viviendo esta situación, que se expresen su dolor y sus inquietudes, ya que esto les hará unirse más y buscar soluciones conjuntas.

A la par, es beneficioso dedicar más tiempo a la pareja, compartir actividades, reforzar la relación en el plano amoroso y sexual.

Es importante retomar aficiones abandonadas o descubrir nuevas actividades en las que invertir nuestro tiempo, favoreciendo las citas con los amigos, viajes, etc.

En muchas ocasiones esta situación coincide con otro gran acontecimiento vital que es la jubilación, con lo que el tiempo libre se multiplica, por lo que quizás llega el momento de plantearse aprender aquellas cosas que siempre fueron de interés pero que por falta de tiempo nunca pudieron hacerse, por ejemplo clases de informática, pintura, canto, baile… Esto ayuda a estructurar el tiempo entorno a una actividad con la que se ha adquirido un compromiso y permite seguir manteniendo un buen nivel tanto físico como mental.

Y lo más importante de todo es darse cuenta que aunque ya no nos dediquemos al cuidado de los hijos, seguimos siendo muy importantes para ellos y que aunque igual ya no nos necesitan en el día a día, seguirán requiriendo de nuestra experiencia y enseñanzas para seguir su camino en la vida.

Publicado el

Sindrome vacacional y post-vacacional.

Con la llegada del verano, llega el calor, se abren las piscinas, nos apetece más estar en la calle disfrutando del sol en compañía de los amigos…. y también llegan las ansiadas vacaciones.

Las vacaciones generalmente representan un momento importante y esperado de nuestras vidas, dado que solemos reflejar en ellas una serie muy diversa de expectativas, tal como realizar ese maravilloso viaje que a veces llevamos meses planeando, pasar mas tiempo con los seres queridos y poder realizar con ellos las actividades que la cotidianeidad nos roba.

A su vez el periodo vacacional supone un periodo de calma y sosiego, donde es la propia persona la que marca sus ritmos, ajena a la presión diaria de la rutina laboral, y tiene la posibilidad desde realizar aquellas tareas que por falta de tiempo ha ido postergando hasta simplemente disfrutar de la pereza.

Sin embargo, para muchas personas también supone ciertos quebraderos de cabeza, al modificarse sustancialmente su status quo, por ejemplo, con el fin del curso escolar y la presencia de los niños todo el día en la casa y la necesidad de su cuidado y atención.

Este paro en la rutina escolar marca un cambio en la dinámica de toda la familia, en algunos casos se debe pedir colaboración de familiares para que puedan hacerse cargo de los pequeños, debido a la dificultad actual de las familias para conciliar vida laboral y familiar. Otras familias optan por apuntar a los hijos a actividades de verano, desde cursos hasta campamentos, donde se mantienen ocupados y pueden socializar y disfrutar con otras personas de su misma edad, para lo cual hay que tener en cuenta las inquietudes y apetencias de los pequeños, escucharles activamente a fin de no imponerles actividades que pudieran no desear.

Pero si bien las vacaciones son el objeto de deseo de casi todos, también por si mismas son un componente generador de estrés y ansiedad, provocando discusiones entre las parejas, sobre los destinos y las maneras de realizar las vacaciones, ya sea por el alojamiento, el presupuesto a invertir, los días, las actividades, el equipaje…

Finalmente, llega el día ansiado, y nuevamente el estrés se dispara gracias al momento del desplazamiento, donde el nerviosismo y la irritabilidad son la norma, dado que no se quiere perder el avión, se desea evitar el atasco, se sufre el agotamiento de viajes largos, tanto física como mentalmente.

Para evitar todos estos problemas debemos escuchar los deseos y opciones de todos los implicados, sea familia o grupo de amigos, llegando a consensos que sean del agrado común, tratar de tener una planificación previa de las cosas importantes, como billetes de avión o tren, cuidado de los niños, etc. de manera que estas cosas no supongan un peso e incertidumbre constantes durante el viaje y eviten posteriores confrontaciones.

Y para los conductores la recomendación es tranquilidad y descansos durante el viaje, disfrutar del mismo, verlo como parte de las vacaciones y no como un trámite penoso.

Pero sea como sea, finalmente llega la vuelta al trabajo, y con ello el periodo conocido como “síndrome post vacacional”, síndrome que viene a durar unas dos semanas a lo sumo, en el que nuestro cuerpo y mente tiene que volver a adaptarse a las exigencias del trabajo.

Sus síntomas son bien conocidos por todos: depresión, irritabilidad, apatía, tristeza, dolores musculares, insomnio, ansiedad, falta de concentración, melancolía… Todo esto generado por el cambio de patrones de conducta durante las vacaciones, puesto que cambiamos hábitos de sueño, tendemos a dormir más, nos acostamos y levantamos también más tarde, los patrones de alimentación cambian, no estamos presionados por el reloj y realizamos las actividades más relajadamente.

Para tener una aceptable vuelta al trabajo y no padecer un acusado síndrome post-vacacional, es recomendable:

  • Unos días antes de que se produzca la vuelta al trabajo ir ajustando los patrones de sueño y alimentación a los habituales durante la jornada laboral.
  • Hacer coincidir la vuelta con un día a media semana, así nos adaptaremos y tendremos tiempo para descansar en el fin de semana.
  • Mantener una actitud positiva, pensando que la vuelta al trabajo es un reencuentro con nuestras costumbres y con nuestra normalidad.
  • No mortificarnos con que queda todo un año para las próximas vacaciones.
  • Darnos tiempo para estar óptimos en nuestras tareas, es normal no estar centrado los primeros días de trabajo, por lo que no debemos culparnos por cometer errores.
  • Disfrutar del tiempo de ocio.
Publicado el

SÍNDROME DE BURN OUT: EL DESGASTE PROFESIONAL

Síntomas del sindrome de desgaste profesional

Los síntomas de este síndrome son diversos y de diferente naturaleza. A continuación, comentamos los más importantes:

  • Irritabilidad
  • Agotamiento o cansancio
  • Dolor de cabeza acompañado
  • Dolores de estómago
  • Aburrimiento
  • Absentismo laboral
  • Estado de nervios constante que se puede llegar a convertir en ansiedad
  • Dificultades de concentración
  • Agresividad
  • Insomnio
  • Problemas de comunicación
  • Falta de autoestima
  • Depresión
  • Despersonalización

Según algunos autores como Carlin (2014) los síntomas del “Burn Out” deberían clasificarse según su tipología:

  • Afectivos. Estar triste o deprimido.
  • Cognitivos. Sentimientos de impotencia, desamparo y desesperanza
  • Físicos. Agotamiento y síntomas somáticos
  • Comportamentales. Menor rendimiento, absentismo
  • Motivacionales. Falta de interés, falta de entusiasmo, etc.

Que hacer para gestionar el síndrome de Burn out

Para poder gestionarlo primero deberemos saber detectarlo. Para ello, deberás conocer sus síntomas y ver si te sientes identificado con ellos o no. Una vez que lo hemos identificado, podremos seguir una serie de pautas para intentar solucionarlo. Te comentamos las principales:

  • Comunicación. Una de las cosas más importantes para poder superarlo es que es exista una buena comunicación entre la empresa y el trabajador. Todo ello con el objetivo de que ambas partes puedan comunicarse con eficacia. En el caso de que el trabajador no esté cómodo en su puesto o se le esté exigiendo más de lo que puede dar, tendrá que comunicárselo a su superior. Está claro que comunicarse con un superior siempre puede generar nerviosismo, pero, a la larga, será beneficioso. Por ejemplo, trabajar más de 8 horas para intentar suplir todas las necesidades de la empresa no será una buena solución. A la larga, estos trabajadores se cansan y agotan, y puede producirse este síndrome que tiene consecuencias negativas. Por ello, es importante comunicarles a tus superiores que te están exigiendo demasiado o que te están pidiendo cosas que se escapan de tu dominio.
  • Asertividad. Otra cosa que se debe tener en cuenta es el desarrollo del estilo comunicacional asertivo. Como vimos anteriormente, la asertividad es el estilo en el que defendemos nuestros derechos personales pero sin pisar los de los demás. En el “Burn Out” pueden ocurrir dos cosas. Por un lado, podemos volvernos agresivos y, por otro lado, podemos tomar una actitud pasiva. En el caso de que te estén ocurriendo alguna de estas dos cosas debes tener en cuenta que nuestros derechos son tan importantes como los derechos de los demás.

En estos casos, te recomendamos que trabajes el asertividad. Para ello, sería recomendable que aprendieses algunas técnicas como la de “banco de niebla” o “disco rayado”.

  • Búsqueda de apoyo. Además, si buscas el apoyo de tus compañeros de trabajo o familiares te sentirás mucho mejor. Explícales lo que está pasando y cómo te sientes. Probablemente alguna de estas personas se haya sentido alguna vez como tú y pueda ayudarte.
  • Relajación. Cuando estás estresado y el estrés se ha vuelto crónico o tienes dificultades para dormirte, las técnicas de relajación y respiración pueden ser muy útiles. La técnica de la relajación muscular progresiva de Jacobson puede ser de gran utilidad.
  • Busca ayuda de un profesional. Si esta situación afecta a tu vida, te recomendamos que pidas ayuda. Las intervenciones en estos casos están dirigidas a reducir los niveles de estrés y ansiedad.

Conclusiones

En resumen, el “Burn Out” se produce cuando el trabajador está expuesto a altos niveles de estrés en el trabajo porque no tiene la formación necesaria para desempeñar las tareas y funciones del puesto que trabajo, porque tiene poco apoyo familiar, porque sus expectativas no son las mismas que la realidad, etc.

Aunque las causas pueden ser diferentes lo que está claro es que provoca malestar, ansiedad, nerviosismo o falta de autoestima (entre otros). Para poder superarlo tenemos que saber identificarlo, tenemos que tener una buena comunicación con la empresa, trabajar el asertividad, aprender a relajarnos y buscar apoyo.

https://www.psicoglobal.com/blog/sindrome-burn-out

Publicado el

SÍNDROME DE BURN OUT

Síndrome de Burn out: el desgaste profesional.

El síndrome del “Burn Out”, también conocido como estrés del trabajador o síndrome de desgaste profesional, es un fenómeno psicológico que se produce en algunas personas en relación con el trabajo que desempeñan. Puede tener consecuencias muy negativas, tales como: ansiedad, depresión o problemas de autoestima.

Por eso, en este artículo te explicamos qué es y cuáles son sus síntomas. Además, te presentaremos una serie de estrategias para que puedas gestionarlo.

Qué es el síndrome de Burn Out

Este síndrome conocido con el nombre inglés de “Burn Out” es un tipo de estrés que se produce en el ámbito laboral. Si traducimos las palabras literalmente del inglés al español nos encontraremos con que significa lo siguiente: agotamiento, astenia, fatiga, recalentarse o quemarse.

Como podemos concluir a partir de la traducción, se trata de un síndrome en el que las personas están “quemadas” o “agotadas” a nivel laboral. Aunque su aparición se produce en el trabajo, los síntomas y las consecuencias podrían llegar a extenderse a otros ámbitos de la persona como, por ejemplo: el familiar, el social, etc.

Es importante mencionar, que este síndrome se puede producir en cualquier trabajo. Es decir, una persona puede sufrir “Burn Out” sea cual sea su ocupación. Sin embargo, hay una serie de trabajos en los que suele aparecer con mayor frecuencia como, por ejemplo: médicos/as, profesores/as, enfermeros/as, odontólogos/as, psicólogos/as, etc. Como se puede observar, en estas profesiones el trabajador tiene que mantener una relación directa con los clientes. Como veremos a continuación, esto puede producir estrés y sobrecarga laboral.

Según el CIE-11 (manual diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud) el “Burn Out” se caracteriza por:

  • Sentimientos de agotamiento
  • Distancia mental con respecto al trabajo o sentimientos negativos hacia él
  • Menos eficacia profesional

Qué causas tiene el burn out

Las causas de este síndrome, al contrario que en otro tipo de problemáticas, son conocidas. Concretamente se produce cuando la persona se ve expuesta durante largos periodos de tiempo a:

  • Altas exigencias y mucha carga de trabajo. Estas exigencias hacen que el trabajador se tenga que esforzar por encima de sus posibilidades, y ocupar muchas horas del día para poder satisfacer las demandas.
  • Falta de formación. Ocurre cuando una persona ocupa un puesto para el que no está preparada. En estos casos la persona se agobia y se estresa porque no es capaz de cumplir las expectativas ya que no tiene la formación necesaria para ello. Por ejemplo, si un profesor tiene que dar una clase sobre los ríos de la península, pero no se los sabe, antes de dar la clase tendrá que prepararse durante horas.
  • Demasiadas expectativas. Si una persona cree que al ocupar su puesto de trabajo tendrá ciertas ventajas y luego no se cumplen también podría producirse. Se genera una discordancia entre la realidad y lo esperado. Por ejemplo, si a una persona le dicen que podrá hacer descansos de 20 minutos cada dos horas de trabajo, pero a la hora de la verdad no se los permiten hacer, habrá una discordancia entre las expectativas y la realidad.
  • Mal ambiente de trabajo. Cuando la relación con los compañeros de trabajo es mala o, simplemente, no es buena, puede producirse un mal ambiente de trabajo. En estos casos el trabajador no estará a gusto en su puesto.
  • Poco apoyo familiar. Cuando una persona tiene que trabajar durante muchas horas del día y no tiene el apoyo familiar necesario también puede producirse. En estos casos, el entorno familiar del trabajador ejercerá una presión para que el trabajador abandone los hábitos de trabajo y esto puede generar estrés.
  • La ambigüedad del rol desarrollado. Esto es la falta de información sobre el puesto de trabajo, ya sea en los objetivos o las metas del puesto, las funciones que deben ser desarrolladas en el puesto de trabajo o cómo hacerlo. Esto crea un nivel elevado de incertidumbre en el rol a desarrollar.
  • Aspectos organizacionales. Límites u obstáculos por parte de la organización para que el trabajador pueda desarrollar el trabajo de forma autónoma y tomar decisiones sobre el mismo. Falta de justicia organizacional en la que los trabajadores no son tratados de la misma manera.

https://www.psicoglobal.com/blog/sindrome-burn-out

Publicado el

PERSONAJES CON EL SÍNDROME DEL SABIO

  • Kim Peek

Empezamos con el más famoso de los savant, que es Kim peek. 

Peek, nació con una macrocefalia, que esto es que su cráneo era más grande de lo normal y un daño en el cerebelo. Estas lesiones no le permitían realizar tareas básicas del día a día. Pero, era capaz de recordar el 98% de los 12.000 libros que había leído. Era capaz de leer en 8 segundo las dos páginas de un libro, porque leía las dos, de forma simultánea porque utilizaba un ojo para leer cada página.

Memorizaba un libro en una hora, así adquirió ingentes cantidades de información sobre temas diversos como geografía, historia, música, literatura, filosofía. Se conocía todos los mapas existentes de Estados unidos y te decía con una exactitud pasmosa como ir de un punto a otro, te detallaba que calles coger, por donde ir. Vamos que su capacidad de almacenar información era literalmente infinita, aunque no entendiera esa información.


También era capaz de reproducir una canción al piano escuchándola una vez, o identificar el autor de una pieza musical escuchando unos pocos segundos.

Con esta capacidad es normal que hicieran una película basada en sus capacidades. Esta película es rain man si no la has visto te la recomiendo encarecidamente.

  • Matt Savage

Matt nació en 1992 con un trastorno generalizado del desarrollo.
A los 18 meses ya sabía leer. A los 6 años aprendió de forma autodidacta a leer música. Él se ha enfocado en el jazz fundamentalmente y ha dado conciertos. Está considerado un gran compositor y ha publicado diferentes discos.

  • Derek Paravicini

Nacido en 1979 con ceguera y autismo. Empezó a tocar el piano a los 2 años y es capaz de reproducir una canción que ha escuchado una sola vez. Actualmente da conciertos por todo el mundo.

  • Leslie Lemke

Este músico nació en 1952, al nacer presento parálisis y daño cerebral. También glaucoma y los médicos al poco de nacer se vieron obligados a extirparle los ojos.

Su madre le dio en adopción y fue adoptado. Leslie presentaba muchos problemas desde pequeño, por ejemplo, no podía masticar por su cuenta, no generaba ningún sonido ni movimiento, tanto es así, que aprendió a andar a los 15 años.

Para sorpresa de su madre se le encontró en mitad de la noche tocando al piano el concierto nº1 de tchaikosvky. En ese momento él tenía 16 años. A partir de ahí se dedicó a dar conciertos por Eeuu y otros paises.

  • Gottfried Mind

Gottfried desarrolló una capacidad increíble para dibujar, y se especializó en dibujar gatos. Estos son sus dibujos.

  • Stephen Wiltshire

Otro pintor savant es Stephen Wiltshire, tiene la extraordinaria capacidad de replicar una ciudad completa en un lienzo habiéndola visto desde un helicóptero. Pero no te la dibuja así haciendo la silueta de los edificios. Es capaz de dibujar con detalle cuantos coches había en cada calle, cuantas ventanas tiene un edificio. 

Savant Adquirido
Si esto parece increíble, aún no hemos visto todo, y es que estos savant a los que me he referido anteriormente son de nacimiento. Aún más increible es el síndrome del sabio adquirido, en el que «un día te levantas y te das cuenta de que eres un genio».

  • Derek Amato


Derek Amato, en el año 2006, Derek estaba pasando un agradable día de piscina con sus amigos cuando se cayó al agua y se dio un golpe en la cabeza. Tuvo una contusión grave que le hizo perder audición y memoria. Poco después el relata que empezó a visualizar unas pequeñas teclas blancas y negras en movimiento alrededor de su cabeza, se puso enfrente del piano y sus manos y dedos cobraron vida. En la actualidad toca 8 instrumentos. En 2007 se le concedió el premio de artista revelación del año por la asociación de artistas independientes de estados unidos. Ahora compone y colabora en conciertos.

  • Jason Padgett

Otro Savant adquirido es Jason Padgett. Según la misma cuenta «llevaba una vida muy superficial, solo le interesaban, las chicas, las fiestas y el alcohol». Según él “era el estereotipo del idiota que ves entrando en un bar”. Pero su vida cambió, el 13 de septiembre del 2002. Como cualquier otra noche de juerga salió con unos amigos y fueron al karaoke. Cuando salieron del local, fue asaltado por dos hombres que le dieron una paliza que le llevó directo al hospital.

Poco después empezó a experimentar una percepción de las cosas extraña, por ejemplo, al mirar el agua veía tangentes, veía como las cosas se pixelaban. No entendía lo que le pasaba y recurrió a internet y descubrió que lo que veía eran fractales. Que son patrones geométricos que se van repitiendo a través de diferentes escalas y pueden explicar todo lo que existe en el universo. 

Empezó a dibujar de forma compulsiva los fractales que veía, aprendió de geometría fractal. Se inscribió en la universidad. Actualmente da charlas sobre el síndrome del sabio y ha escrito sus propias memorias.

Lo cierto es que estas historias son fascinantes, pero tienen su lado amargo y es que los savant adquiridos, desarrollan sus capacidades excepcionales a través de lesiones cerebrales, ya sea a través de traumatismos o enfermedades del sistema nervioso, lo que acarrea también dolores de cabeza, desarrollo de trastornos psicológicos o neurológicos.


En realidad los expertos no saben porque ocurre esto, aun no se han descubierto cuales son los mecanismos que están implicados en el desarrollo de este síndrome. Algunas teorías creen que los savant comparten algunos subprocesos con los superdotados.


Otra teoría postula que es la plasticidad cerebral, que es la capacidad que tiene el cerebro de crear conexiones neuronales para compensar la pérdida de funciones cerebrales. Desde esta teoría los neurólogos consideran que cuando hay una lesión en el hemisferio izquierdo, el derecho se sobredesarrolla y de ahí surgen las habilidades extraordinarias de los sanvat.



En cualquier caso este síndrome y las personas que los desarrollan son extraordinarias y nos demuestra que, aunque hemos aprendido mucho sobre cómo funciona esta masa grisácea que tenemos dentro de la cabeza aún sigue siendo un maravilloso misterio por descubrir.

https://www.psicoglobal.com/blog/que-es-sindrome-del-sabio