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Por qué es importante compartir tu historia

Aunque nos dé reparo en un principio, contar nuestros problemas es bueno. Solo hace falta que busquemos el canal adecuado para ello.

Todo el mundo sabe que hablar ayuda mucho cuando se tiene un problema. Sentirte escuchado, que te comprenden, que no estás solo y que otros también pasan por lo mismo ayuda tanto al que lo cuenta como a todos aquellos que lo leen y escuchan y se sienten identificados con él, ya sea porque también sufren el mismo problema, ya sea porque muestran empatía por esa persona y quieren ayudarla.

Estamos acostumbrados a entrar en las redes sociales y los foros para compartir fotos, posturas, viajes o comentarios relacionados con la política, pero no solemos hablar sobre qué nos pasa o por qué nos sentimos de una determinada manera. Por suerte hay canales donde se puede hablar de aquello que nos preocupa o sucede con otras personas, incluso con profesionales; canales donde encontramos ese apoyo que necesitamos.

Somos conscientes de que hay personas a las que contar su historia les puede dar vergüenza, o sencillamente no creen que pueda solucionar nada. Pero eso no es así. Contar lo que nos pasa en lugares adecuados para ello es muy positivo, y sí, ayuda mucho. ¿Por qué?

Porque eres libre de contar solo aquello que quieras contar

Nadie te pide que abras tu corazón; tú hablas de lo que quieras y cuentas hasta dónde quieras. Tienes plena libertad para decidir qué parte de la historia quieres compartir con los demás y qué parte te guardas para ti.

Porque nadie va a criticarte ni a someterte a juicio

Sabemos que los trastornos mentales conllevan todavía muchos prejuicios en la sociedad. Esa es la razón por la que la mayoría de las personas que se tratan no cuentan su problema a los demás. Pero muchas veces necesitas compartir tu historia con otras personas para desahogarte o para buscar comprensión. Y es ahí cuando te planteas qué pensarán de ti. En los foros especializados en psicología puedes hablar con absoluta tranquilidad, pues no serás juzgado ni criticado. Cuando se decide entrar en uno se dejan fuera los prejuicios, las valoraciones, los comentarios críticos y los juicios de valor. Por eso es el espacio perfecto para hablar con los demás, porque no te sentirás juzgado ni cuestionado.

Porque es liberador

Sí, lo que escuchas. Contar tu historia en un foro dedicado a la psicología libera de la carga que supone tener que cargar con el problema tú solo. Además, reduce el estrés mental asociado a ello, por cuanto evitas pensar solo tú en tu problema. Es como si al contarlo ya no fuera solo algo tuyo.

Porque te das cuenta de que no estás solo

El miedo al rechazo y al qué dirán, a la estigmatización social que aún hoy persigue a aquellos que padecen algún trastorno psicológico, hace que muchas personas se encierren en sí mismas, lo que acarrea aislamiento, incomprensión, soledad… Abrirte en un medio especializado en problemas emocionales hace posible descubrir que no estás solo con tu problema, que hay muchos como tú, que sois muchos los que lucháis para salir de ahí.

Porque refuerza tu autoestima

Esto está estrechamente ligado al punto anterior. La soledad muchas veces hace que pensemos que no saldremos de ahí, sobre todo cuando el problema nos limita o luchar contra él se nos hace cuesta arriba. En estos foros conoces a personas que, como tú, están tratándose de un problema, están lidiando contra un trastorno y lo están superando. Sabrás que es posible salir de ahí, que muchos consiguen recuperar su vida. Y valorarás los pequeños pasos que das en el tratamiento. Te hace ser más fuerte, porque eres consciente de que la evolución es real y de que poco a poco comienzas a recuperarte. Y todo ello se traduce en un incremento de tu autoestima.

Porque ayudas a los demás

Escribir sobre lo que te preocupa, sobre lo que te pasa y sobre cómo evoluciona el tratamiento que recibes no solo te sirve a ti, para liberarte y sentir que no estás solo, sino que sirve de ayuda a los demás. Es una cadena. Sabes que hay personas que se encuentran en una situación similar y que, al leer tu historia, se sienten también identificadas, por lo que les ayudas a saber que no están solos y que pueden superarlo.

Porque puedes ver tu problema desde otro punto de vista

Recibir comentarios de ayuda y hablar con los demás hace posible que veas tu problema desde otro punto de vista, y esto es bueno para enfocar mejor tu mente y cambiar aquellas actitudes negativas que, sin querer, teníamos. Ver tu historia desde otra perspectiva es algo muy beneficioso para conocerte mejor a ti mismo y para conocer mejor tu problema.

https://www.mundopsicologos.com/articulos/por-que-es-importante-compartir-tu-historia

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Y tú, ¿cómo tienes la autoestima?

Tener la autoestima baja puede hacer que sintamos estrés, ansiedad o tristeza.

Algunas veces, detrás de casos de timidez, se esconden problemas graves de autoestima que afectan de manera importante a la persona que los sufre, pues indicen negativamente en sus relaciones sociales o de pareja. Para saber si lo sufres, tenemos un test: http://bit.ly/2KxZkBh

Resultados

Aquí puedes comprobar tus resultados:

  • 0-14 puntos: Baja autoestima. Todavía no tienes la autoestima bien desarrollada. Puede que flaquee la opinión que tienes de tu apariencia física, tus éxitos personales, las conquistas profesionales o de cómo son tus relaciones. Es importante que sigas trabajando los puntos centrales de la autoestima para que puedas sentirte más segur@ y con más autoconfianza. Compartimos algunos consejos de cómo hacerlo en este artículo. Y si sientes que necesitas ayuda profesional, aquí la encontrarás: (enlace servicio)
  • 15-25 puntos: Tu autoestima está bien. Has conseguido encontrar un equilibrio entre diferentes aspectos de tu vida y has aprendido a vivir respetando tus propios valores. Eres una persona con bastante confianza, lo que hace que tu autoestima esté a niveles satisfactorios. La mayor parte del tiempo te aceptas tal como eres, sabes controlar tus emociones y hacer frente a las dificultades o conflictos. Acuérdate que la autoestima puede disminuir cuando los comportamientos empiezan a perder coherencia. Para evitar que eso pase, no te pierdas los consejos que compartimos en este artículo.
  • 26-30 puntos: ¡Estás que te sales! Tu nivel de autoestima es alto. Vives la vida con ilusión, atreviéndote a nuevos desafíos y no dejas que la opinión de los demás tenga un impacto negativo en tu autoconfianza. Conoces tus límites pero no tienes miedo al fracaso. Tu desafío es no dejar que tu autoestima se hinche demasiado y empiece a ser exagerada. Es importante mantener la coherencia, respetar la individualidad de los demás o podrías verte inmers@ en un escenario igual de negativo que el provocado por la baja autoestima.

El autoestima nos afecta en nuestro día a día

La percepción negativa que podemos tener de nosotros mismos puede ocasionar otros problemas más complejos, como ansiedad, adicción o depresión. Por supuesto, no queremos decir que cualquier persona tímida tenga la autoestima por los suelos, pero sí que es cierto que algunas veces ese puede ser un síntoma, uno más, de que hay un trastorno mayor detrás.

De hecho, muchos investigadores han estudiado los problemas que la baja autoestima puede causar en las personas, problemas que afectan a su vida personal, profesional y a sus relaciones sociales. Así, los expertos hablan de los siguientes:

  • Inseguridad
  • Problemas para tener pareja o para relacionarse con los demás de manera sana
  • Soledad
  • Tristeza
  • Depresión
  • Estrés
  • Ansiedad
  • Ataques de pánico
  • Pesimismo
  • Visión negativa y catastrofista de la vida y de las relaciones
  • Problemas para confiar en los demás
  • Bajo rendimiento académico
  • Desmotivación
  • Infelicidad
  • Comportamientos violentos, agresivos u hostiles
  • Exceso de dependencia con respecto a algunas personas (dependencia emocional)
  • Problemas para hablar en público o comunicarse con los demás

Detrás de la baja autoestima podemos encontrar muchas causas. Las principales son un exceso de crítica o una actitud tóxica y negativa por parte de aquellos que nos rodean, pero también puede deberse a un trauma, haber sufrido un abuso o comportamientos violentos, etc. En el caso de la baja autoestima en los niños y los adolescentes, suele estar causada por unas relaciones parentales carentes de cariño y demostraciones físicas de amor, donde la intimidación y los castigos físicos y emocionales tienden a desembocar en inseguridad y problemas de autoestima.

Cómo podemos mejorarla

Si creemos que podemos tener baja autoestima, lo recomendable es que acudamos al psicólogo para que valore nuestro caso de manera profesional y nos aporte las herramientas para poder aumentarla. He aquí algunos consejos que pueden servir de ayuda:

Solo son pensamientos

Los pensamientos negativos que podemos tener de nosotros mismos son solo eso, pensamientos, no hechos que se corresponden con la realidad. Así que cuando nos asalten, hay que reflexionar sobre lo que pensamos de nosotros en ese momento y racionalizarlo. De este modo, podremos tomar distancia con esos pensamientos y ver que realmente no se corresponden con lo que somos en la vida.

Nada de criticar lo que hacemos o echarnos la culpa de todo

Uno de los mayores problemas de la gente con problemas de autoestima es que tienden a machacarse con todo, a ser excesivamente exigentes y críticos y se autoinculpan de lo que sucede. Si continuamente nos comemos el coco sobre lo mal que nos ha salido algo, el error que hemos cometido o lo que deberíamos haber dicho y hecho, entonces estaremos creando un círculo vicioso que nos hundirá más si cabe. Hay que aceptar los errores, hacerles frente y aprender de ellos; para eso están, solo para eso, y no para hacernos pensar que no somos nada. Debemos aprender a perdonarnos.

Nada de comparaciones

Otro de los errores comunes es compararnos con los demás. Hay veces que aquellos que nos rodean son los culpables de que esto se produzca, sobre todo si están continuamente comparando lo que hacemos y cómo lo hacemos con el resto de personas. Cada persona es única y actuará de una manera diferente.

Adiós a las personas tóxicas

Sabemos que, en algunos casos, es difícil, por cuanto estas pueden ser nuestros padres, parejas, hermanos… Pero hay que saber poner distancia y no tomar en consideración los comentarios hirientes o críticos que nos hagan.

Haz ejercicio de manera regular

Algunos investigadores apuntan que el ejercicio es muy importante para subir la autoestima. Nos relaja, refuerza nuestra sensación de seguridad y confianza, nos aporta fortaleza, ayuda a conocernos a nosotros mismos, nos aporta estabilidad emocional y, a la larga, hace aumentar nuestra autoestima.

Aprende a quererte

Sí, sabemos que es lo que siempre se dice, pero es la verdad. Si no nos queremos nosotros, si no somos comprensivos y tolerantes con nosotros mismos, ¿quién lo será? En una sociedad en la que la imagen lo es todo, para bien y para mal, quererse a uno mismo es fundamental para no sucumbir a la vorágine que puede suponer un mundo en continua competencia.

https://www.mundopsicologos.com/articulos/y-tu-como-tienes-la-autoestima

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La felicidad en el trabajo

¿Cómo es el grado de satisfacción de los trabajadores de tu empresa? ¿Se sienten importantes y respetados profesionalmente? ¿Tienen cubiertas sus necesidades básicas?

Aunque a muchas empresas les cueste reconocerlo, el trabajador es el bien más preciado que tienen. Conseguir que este desarrolle su labor en unas condiciones adecuadas y que sea feliz durante su trabajo repercute en los resultados. Por eso, cada vez más las empresas se preocupan por el estado emocional en el que trabajan sus profesionales.

La felicidad del trabajador está íntimamente ligada con su productividad y rendimiento. Se ha demostrado que, si un profesional no está a gusto, si trabaja en unas condiciones inadecuadas o si realiza su trabajo bajo unas circunstancias emocionales complejas, el resultado será bastante deficiente, pues esa realidad adversa incidirá en la productividad del empleado y, por tanto, en la cuenta de resultados de la compañía.

Para conocer el nivel de satisfacción de los trabajadores se suelen emplear los indicadores del compromiso, también conocidos como indicadores de Gallup. Se trata de una encuesta que evalúa el compromiso y bienestar de las personas en todos los ámbitos de su vida y que es estudiada por los departamentos de personal para conocer cómo es el grado de compromiso y satisfacción de sus trabajadores. Esto último no solo analiza el trato y la relación con los demás empleados y con el propio jefe, sino también la presión a la que están sometidos, si el puesto o cargo que ocupa es el adecuado a su formación, cómo es su carrera profesional dentro de la empresa, etc.

¿Qué preguntas componen la encuesta de Gallup?

Doce son las preguntas que conforman esta encuesta que evalúa la felicidad de los trabajadores, preguntas que tratan de recoger desde sus necesidades más básicas hasta sus objetivos y aspiraciones profesionales en el seno de la compañía. Como vemos, se trata de conocer su satisfacción, si sienten que son parte importante del proyecto de la empresa, que su trabajo es valorado por sus superiores.

Las cuestiones son las siguientes:

  1. Sé lo que se espera de mí en el trabajo.
  2. Tengo todos los útiles de oficina y equipamiento para realizar mi trabajo correctamente.
  3. En el trabajo tengo la oportunidad de hacer lo que mejor sé hacer cada día.
  4. En los últimos siete días, he recibido algún tipo de reconocimiento por mi buen trabajo.
  5. Mi supervisor u otro miembro de la empresa, parece que se preocupan por mí como persona.
  6. Hay una persona en el trabajo que apoya mi desarrollo.
  7. Parece que mis opiniones cuentan en mi trabajo.
  8. La misión y objetivos de mi empresa me hacen sentir como que mi trabajo importa.
  9. Mis compañeros de equipo están comprometidos a hacer un trabajo de calidad.
  10. Tengo el mejor amigo en el trabajo.
  11. En los últimos seis meses, alguien en la empresa me ha hablado sobre mis progresos.
  12. Durante el último año, he tenido oportunidades en mi trabajo de aprender y crecer.

A día de hoy resulta imprescindible poder conocer cómo es el grado de bienestar de los trabajadores que componen el equipo de un proyecto profesional, cómo se sienten dentro del espacio en el que desarrollan su actividad, cómo se relacionan con los demás… Porque estos datos les sirven a las empresas para actualizar su política interna y conocer mejor cuáles son las necesidades de sus empleados. El fin último es que los profesionales que integran el equipo de trabajo estén a gusto y se sientan parte importante del mismo, hasta tal punto de que se comprometan con el proyecto y den lo mejor de sí mismos.

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Neurobic: ejercicios para rejuvenecer el cerebro

No podemos evitar el envejecimiento mental, pero sí podemos retrasarlo. ¿Quieres saber cómo?

A pesar del ritmo estresante de vida que llevamos, de los nervios, la tensión, los atascos, las prisas y las pocas horas de sueño que le dedicamos al descanso, podemos tratar de rejuvenecer nuestra mente para que el cerebro minimice o reduzca los efectos negativos del día a día.

La gimnasia mental, que es como también se le conoce, hace posible reducir las consecuencias que el envejecimiento y nuestro estilo de vida acusan en el cerebro y mantenerlo joven y activo durante más tiempo. Qué duda cabe de que, cuanto mejor sea nuestro estilo de vida, mejores serán los beneficios. Por eso, estos ejercicios deben acompañarse de una dieta sana, ejercicio físico y un hábito de vida saludable que incluya entre seis y ocho horas de sueño, reducir el estrés y olvidarse de adicciones como el tabaco o el alcohol, entre otras.

Leer

Está demostrado que leer ayuda a conciliar el sueño y a mantener el cerebro activo. Los especialistas indican que la lectura mejora el funcionamiento neuronal y cognitivo de las personas. Por eso, dedicarle un rato todos los días a este placer es un modo inteligente de contrarrestar el envejecimiento cerebral.

Escribir

Escribir es una actividad muy positiva para la mente, pues nos obliga a concentrarnos en aquello que queremos plasmar y, por tanto, a reactivar la mente. Pero, además, si lo hacemos a mano, como no hace mucho, en lugar de hacerlo a través del ordenador o la tableta, por ejemplo, conseguiremos reforzar aspectos como la comprensión y la memoria.

Desafíar a la mente

Junto a todo lo que hemos señalado anteriormente (estrés, pocas horas de sueño, mala alimentación…), hay otros aspectos que, sin ser perjudiciales para la salud, contribuyen al envejecimiento neuronal, como la rutina y los comportamientos o actos automáticos que realizamos a lo largo del día. Por eso, los expertos recomiendan desafiar a nuestro cerebro para que se esfuerce, ya que ello es sumamente positivo para disfrutar de una mente joven. No nos referimos solo a hacer ejercicios mentales como los crucigramas, sino a tratar de comer, escribir o coger los cubiertos con la mano izquierda, si somos diestros, o con la derecha, si somos zurdos; cambiar el orden en el que solemos hacer las cosas, modificar la ruta de camino al trabajo, etc. Esto ayuda a mantener el cerebro activo, a desafiar la mente y a que esta esté continuamente trabajando para adaptarse a los cambios.

Aprender cosas nuevas

Recientes trabajos señalan que estudiar cosas nuevas reduce de manera significativa padecer enfermedades neurodegenerativas. En concreto, un estudio realizado por prestigiosos psicólogos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Milán y distintos profesionales sanitarios especializados en medicina nuclear, neurociencia, memoria clínica, neurología y física de Bolzano han puesto de manifiesto que aquellas personas bilingües tienen menos probabilidades de padecer alzhéimer que aquellas que no lo son. Además, la investigación apunta que, en el caso en que se sufra esta demencia, se retrasa el momento de aparición con respecto a la tónica general. La razón es que el bilingüismo favorece el desarrollo y la posterior reserva cognitiva, lo que retrasa este tipo de dolencias neurodegenerativas.

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Un trastorno alimentario poco común: la fatorexia

La fatorexia es un trastorno más frecuente de lo que creemos.

Dentro de los trastornos alimentarios conocemos los más habituales: la anorexia y la bulimia, pero hay otros que también entrarían dentro de esta categoría. Uno de ellos es la fatorexia, que, para que nos entendamos, es lo opuesto a la anorexia.

Como la anorexia, se trata de un trastorno dismórfico corporal mediante el cual una persona tiene una percepción de su cuerpo que no es real, pero, en este caso, no siente que sus medidas sean mayores de lo que verdaderamente son, sino que se ve más delgada de lo que en realidad está. El problema es que esa imagen distorsionada provoca que esa persona no sea consciente de que puede tener un problema importante de obesidad, con todos los riesgos para la salud que el exceso de peso tiene.

¿Cuáles son los síntomas de las personas que padecen fatorexia?

La concepción imaginaria que estos pacientes tienen de su imagen hace que se vean delgadas, fuertes y sanas, y no aprecien los problemas reales que presenta su cuerpo. Estos sujetos suelen mostrar un comportamiento muy característico, cuyos síntomas son:

·        Se alejan de espejos, básculas y demás elementos que les muestre su imagen o su peso real

·        No saben cuánto pesan

·        Suelen usan prendas grandes para evitar fijarse en sus curvas

·        Niegan tener sobrepeso u obesidad

·        Confunden el exceso de kilos con musculatura

·        Comen mucho

·        No siguen una dieta sana y equilibrada, sino que su alimentación se basa en comida basura y productos ricos en grasas y azúcares

¿Qué tratamiento ofrecen los psicólogos?

A pesar de que se trata de un trastorno alimentario, cuyas consecuencias son igualmente graves, no siempre se diagnostica de manera acertada. Cuando un profesional identifica el problema, suele ofrecer terapia psicológica bajo un enfoque cognitivo conductual para tratar de modificar el comportamiento que muestra el paciente y que este adquiera una visión real de su cuerpo. Algunas personas suelen mostrarse reacias y niegan el problema. Por ello, los expertos en salud mental trabajan primero para cambiar la nula colaboración y la negación del problema que presentan estos pacientes.

La terapia suele incluir una reeducación nutricional para que el paciente aprenda a comer sano y contrarreste muchos de los efectos negativos que el exceso de peso ha podido ocasionar en su cuerpo, como anemia, desnutrición, alteraciones cardiovasculares, problemas de movilidad, dificultades respiratorias, diabetes, etc.

Además de la terapia y de la dieta especializada que habrá diseñado un nutricionista, se darán pautas de estilo de vida saludable para que la persona aprenda a llevar una vida sana, abandone el sedentarismo y practique ejercicio que contribuya a su mejoría física y a su estabilidad emocional.

Al igual que la anorexia, la fatorexia es un trastorno grave que debe tratarse cuanto antes debido a las consecuencias que presenta para la salud. Pero, a diferencia de lo que sucede con otros problemas alimentarios, no siempre se detecta. Por ello, si sospechamos que un familiar o amigo puede tener fatorexia, es recomendable que consultemos con un especialista para que realice el diagnóstico adecuado y defina el tratamiento más conveniente. 

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¿Inteligencia es igual a liderazgo?

¿Cuáles son las cualidades de un buen jefe? ¿Debe ser este inteligente y conocer todos los temas de su empresa, o simplemente tiene que ser un buen gestor?

Ni todas las personas inteligentes sirven para ser jefes ni todos los jefes son los más inteligentes de su empresa. Esto es una obviedad, pero entonces ¿qué tiene que tener un buen jefe para que sepa sacar lo mejor de sí mismo a su equipo?

Qué duda cabe de que la inteligencia es un valor sumamente destacado para convertirse en un experto en la empresa, pero ello no va de la mano de la capacidad de dirección. Pongamos un ejemplo donde se ve claramente lo que decimos. Un reputado cirujano cardiovascular de un determinado hospital es un destacado experto en su campo, una persona muy inteligente que cuenta con una amplia experiencia en materia sanitaria. Pero ¿ello lo convierte en un buen jefe, en un buen director de ese hospital? Puede ser que se convierta en un excelente gerente y sea capaz de dirigir el centro de manera acertada, pero también puede ser que se convierta en un gestor horrible al que nadie soporte y que lleve al hospital a la ruina porque el personal se marche o pierda ayudas, proyectos de investigación e ingresos públicos.

Por tanto, el liderazgo y la capacidad para dirigir a un equipo (ya sea dentro de un proyecto, ya sea en el seno de una empresa o de una institución determinada) no tiene tanto que ver con que una persona sea lista o no, sino con el hecho de que sepa motivar a su equipo, sea capaz de dirigirlo y extraer lo mejor de sí mismo para que el proyecto que él lidera sea eficiente. ¿Y cómo se consigue esto? Con entusiasmo, con esfuerzo y con mucha mano izquierda. La persona que desea ostentar cierta responsabilidad en una empresa o centro de trabajo debe ser un profesional al que le guste organizar y dirigir a la gente, que cuente con cualidades como la empatía y la paciencia, pero también la asertividad; que tenga capacidad de liderazgo y persuasión, así como seguridad en sí mismo para transmitir su estrategia de manera clara; que sea organizado, respetuoso con todos los que componen su equipo de trabajo y conozca de primera mano  las necesidades de la empresa o del proyecto, las aptitudes de cada perfil profesional que lo forma y sepa cómo conjugar ambos aspectos sin poner en riesgo a ninguno de ellos. En definitiva, tiene que ser inteligente, sí, pero ni es este un requisito imprescindible ni debe ser el único. Debe ser algo más que eso. Puede ser una persona muy lista a la que le guste dirigir y coordinar al personal o puede no ser el más inteligente de la empresa pero presumir de una excelente capacidad para gestionar y dirigir equipos que ya quisieran otros.

Por supuesto, querer liderar un grupo no siempre significa que seamos capaces de ello, pues es una habilidad que requiere práctica, formación y experiencia, por lo que para ser un buen jefe también hay que aprender a serlo y la inteligencia emocional es una herramienta eficaz para conseguirlo. Eso sí, sin la motivación adecuada y sin ganas de serlo, todo ello no sirve para nada.

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¡Cuidado con las palabras que empleamos!

Usar términos alusivos a enfermedades mentales para describir determinados comportamientos o emociones contribuye aún más a estigmatizar a quienes de verdad las sufren.

Desde hace ya algún tiempo se está cuestionando el uso inadecuado que en determinadas ocasiones hacemos del lenguaje para criticar o estigmatizar a alguien sin darnos cuenta de las consecuencias de ello.

Un caso muy claro es el referido al cáncer y al empleo de palabras como «batalla», «lucha», «héroe» o «superviviente» para hablar de la enfermedad y del proceso durante el cual los enfermos se tratan de esta dolencia. Los psicólogos y muchos pacientes llaman la atención sobre el uso de términos claramente alusivos a la guerra y las connotaciones que tiene que al paciente se le identifique como a un luchador que acaba ganando esta batalla, al que se le exige, con la utilización inadecuada de esas palabras, valentía y fortaleza para convertirse en ese héroe.

En el caso de los trastornos mentales, este es, si cabe, más grave, por cuanto usamos, a modo de crítica y con connotaciones negativas, términos que identifican a enfermedades diagnosticadas clínicamente para referirnos a personas que tienen comportamientos que no consideramos normales, como si la palabra normal dijera algo, como si existiera una línea que determinara qué es normal y qué no lo es.

Al margen de esta discusión, es muy común en la lengua que usemos términos como loco o esquizofrénico, obsesivo, bipolar, autista, fóbico, histérico, neurótico… con personas que no presentan ninguno de estos trastornos, solo por el hecho de que la reacción de una persona ante un suceso ha sido desmesurada o no nos ha gustado, porque ha gritado o se ha enfadado más de la cuenta (se le han cruzado los cables, se ha vuelto loco o es un esquizofrénico); alguien es muy ordenado o limpio (tiene TOC); ha pasado de la alegría al enfado ante un acontecimiento determinado (es bipolar); le gusta la soledad (es un autista, todo el día encerrado en su mundo); detesta algo sin que ello le provoque miedo o terror irracional (tiene fobia al color rosa); se ha enfadado más de lo que creemos que debería (está histérico), o se preocupa más por las cosas (es un neurótico).

Quizá un caso muy significativo sea el que atañe a conceptos como depresivo o ansioso para hablar de personas que están tristes o que se muestran nerviosas ante un acontecimiento concreto. La ansiedad y la depresión son dos trastornos bastante usuales que afectan a un 5 % de la población solo en nuestro país. Por ello, hay que tener cuidado cuando decimos que estamos deprimidos si un día nos sentimos tristes o que tenemos ansiedad si nos mostramos nerviosos por algo. Los nervios y la tristeza son dos emociones completamente normales que, por sí solas, no son enfermedades. De este modo, identificar esas emociones con la depresión o la ansiedad, patologías que se encuentran detrás de muchos casos de suicidios, no es recomendable.

En la mayoría de las ocasiones no las usamos con ánimo de hacer daño, sino para referirnos a reacciones o comportamientos que no consideramos usuales sin prestar atención al concepto negativo que acompaña a la palabra que utilizamos y sin pensar que con ello contribuimos más todavía a estigmatizar a aquellas personas que realmente tienen un trastorno mental

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Alexitimia: ¿Existen personas sin sentimientos?

¿Sabes que existen personas con una falta de emociones y sentimientos? ¿Crees que puedes ser un alexitímico? Descubre en qué consiste la alexitimia y el tratamiento para este trastorno.

La mayoría de las veces nos somos conscientes del papel que juegan la emoción y los sentimientos en cada decisión que tomamos. El desconocimiento de las emociones que vivimos puede empujarnos a dar pasos desafortunados o a sumirnos en un mar de dudas.  La falta de emociones o las personas sin sentimientos es una de las afectaciones más desconocidas actualmente. Tanto es así que es muy probable que no hayas escuchado hablar de la alexitimia, una condición con la que una persona tiene una clara falta de sentimientos y emociones.

¿Qué es la alexitimia?

En psicología se denomina a una persona sin sentimientos y con una clara falta de emociones, alexitímico. El problema no es porque la alexitimia produce síntomas como la falta de empatía, sino que esta enfermedad hace que los individuos que la sufren sientan tanto los sentimientos como las emociones pero se vean incapaces de expresarlos.  

Las personas alexitímicas rara vez se enfadan, casi nunca lloran y, cuando lo hacen, se sienten muy desconcertados porque no entienden qué les está pasando ni cuál es el motivo del llanto. Son incapaces de articular una sola explicación de lo que están sintiendo, y, desde luego, no tienen la menor conciencia de sus propios sentimientos.

Cuando algo les impacta emocionalmente, se sienten tan desconcertados y tienen tan poco dominio de lo que en realidad les está ocurriendo, que evitan este tipo de situaciones a toda costa. Esto tal vez, pueda explicar por qué muchas personas aseguran que no quieren que se les haga regalos: el hecho de recibirlos puede llegar a emocionarles y provocar en ellos una tormenta que es en definitiva, vivida como algo desconcertante y doloroso.

Estas personas que parecen totalmente insensibles, no es que carezcan de sentimientos sino que los desconocen y no pueden expresarlos. Pueden percibir los cambios corporales que acompañan a las emociones: taquicardia, sudores, aceleración del ritmo respiratorio, etc., pero son incapaces de asociar estas reacciones que vive su cuerpo con emociones como el miedo, el enfado, la ira, etc.

Síntomas de alexitimia

La ausencia de sentimientos, la falta de empatía hacia los demás y la incapacidad de expresar las emociones son las principales evidencias que denotan que un sujeto es alexitímico. Pero hay más elementos que definen este trastorno, a saber:

  • Empleo de una expresión gestual y verbal escasa
  • Problemas para entender e interpretar el pensamiento abstracto
  • Ausencia de introspección y excesiva atención hacia el exterior
  • Constricción de aspectos tales como la creatividad, la fantasía, el simbolismo y la imaginación
  • Mayor tendencia a la soledad, el aislamiento y la individualidad
  • Problemas para mantener contacto afectivo con los demás
  • Propensión al conformismo con respecto a la realidad y los problemas que nos rodean
  • Dificultades para tener relaciones sociales ajenas a estereotipos
  • Tendencia a manifestar comportamientos de dependencia o sumisión, así como actitudes depresivas

El problema de las personas con alexitimia es que la realidad estos individuos padecen un cierto estancamiento emocional ya que no pueden expresar sus sentimientos a los demás. Por ello, para los demás parecen personas con una clara falta de sentimientos y emociones a pesar de que la realidad no sea así. Este tipo de patologías deben ser tratadas a través de un psicólogo profesional para que esta afectación no deriva en otros problemas mentales.

¿Cómo afecta la alexitimia?

¿Cómo afecta a las relaciones sociales la alexitimia?

Los problemas sociales que subyacen tras la alexitimia son muchos y variados, ya que los alexitímicos tienen dificultades para sentir y transmitir emociones, lo que condicionará su vida, sobre todo lo que atañe a las relaciones de pareja.

  • Poca estabilidad en sus relaciones

Los sujetos que la sufren suelen mostrar una actitud seria, reservada, apática, carente de comunicación (tanto verbal como de cariño), aislada de los demás, lo que afecta a la complicidad y el compañerismo propios de una pareja; ello sin duda hace mella en la estabilidad de la relación.

  • Aislamiento social

En el ámbito social, la actitud independiente y aislada que presentan es vista con recelo y desconfianza por parte de los demás, que suelen dejarles de lado en los encuentros y reuniones.

  • Rechazo por parte de los demás

Ante hechos como el fallecimiento de un ser querido o el nacimiento de un hijo, los alexitímicos se sienten incapaces de reconocer cómo se sienten, cuáles son sus emociones; no muestran dolor, pesar o alegría. No sienten nada por nadie, ni por nada. De este modo, alguien con alexitimia no sólo parece emocionalmente inaccesible, sino que además se perciben como personas que no tienen sentimientos o emociones hacia los demás. Por ello, muchas personas acaban rechazándolos por la falta de emociones ante situaciones como las que hemos descrito.

Cuando alguien tiene un trastorno emocional como la alexitimia es muy probable que acabe aislándose a causa del malestar que le producen los ambientes sociales. El rechazo contante de los demás, que los perciben como personas sin sentimientos, puede derivar en trastornos como la depresión o la ansiedad. Por ello, es vital contar con un profesional de la salud mental cuando se sospecha de la alexitimia.

Tratamiento de la alexitimia

Los investigadores han puesto en marcha tratamientos que abogan por la profundización interpersonal. De este modo, la psicoterapia trabaja para aumentar la comunicación verbal, la expresividad corporal y la conciencia emocional de los pacientes alexitímicos con el objetivo de que sean capaces de llevar una relación social, familiar y de pareja.

Además de terapias interpersonales y sociales, los expertos suelen trabajar con la inteligencia emocional por medio de talleres. Algunos especialistas optan por compaginar las terapias con el empleo de fármacos psicorreguladores y antisomatizadores que permitan desbloquear las emociones, favoreciendo las positivas e inhibiendo las negativas. Por último, los investigadores también recomiendan llevar una vida ordenada y completamente estructurada, con el fin de que centren su atención en identificar sus emociones y aprendan a comunicarse a través de ellas con las personas de su entorno.

¿Cómo ayudar a alguien con alexitimia?

¿Qué hacer si alguien padece de alexitimia?

Llegados a este punto, es preciso solicitar ayuda a un especialista en psiquiatría y psicología para poder realizar una completa exploración psicopatológica y llegar al punto de conflicto. Son muy típicas estas reacciones en personas altamente perfeccionistas, obsesivas, con falta de control de impulsos, anorexias y bulimias, trastornos límites de la personalidad, estados de ansiedad y depresión.

A pesar de que la alexitimia y sus síntomas deben ser tratados por un profesional de la salud mental, existen una serie de ejercicios o métodos con los que se puede ayudar a buscar en la alexitimia una cura efectiva para las personas que lo padecen.

1. Terapia de grupo

El mejor método de dejar el denominado popularmente como trastorno de Dexter, o la alexitimia, es practicar las habilidades emocionales en situaciones sociales. De este modo, las terapias en grupo pueden ser de mucha ayuda para que estas personas puedan practicar su inteligencia emocional.

2. Diario emocional

Una buena forma de poder expresar lo que sentimos, es a través de la práctica de la escritura. Tanto es así que una de las formas de intentar paliar este trastorno emocional es llevar un diario con todo lo que ha pasado durante el día y los sentimientos que se han sentido en cada una de estas situaciones. De este modo, se podrá dejar atrás el estancamiento emocional que se puede producir en un alexitímico.

3. Practicar un arte

La creatividad y las emociones están estrechamente relacionadas. Tanto es así, que cualquier arte puede ser una buena manera de entrenar la expresión de las emociones. A través de la música, la poesía o la pintura, una persona alexitimia con síntomas severos puede llegar a paliar muchos de los estragos de estas patologías.

4. Meditación y técnicas de relajación

La meditación es la terapia de oro para nuestra época actual. A través de la práctica de la relajación y la meditación las personas pueden comprender mejor su interior. Tanto es así que se puede paliar una afectación de alexitimia secundaria o primaria a través de la práctica de estas disciplinas.

5. Leer libros o historias emocionales

La lectura está muy unida con la práctica de la empatía. De esta forma, las personas sin sentimientos o mejor dicho, los individuos que con síntomas de falta de empatía, pueden practicarla a través de la imaginación que transmiten los libros.

La alexitimia puede ser una condición que afecte en muchos ámbitos a una persona. A pesar de que un alexitímico pueda parecer a primera vista un individuo emocionalmente inaccesible, la realidad es que pueden llegar a entrenar su empatía hacia los demás.

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Alzheimer: ¿la esquizofrenia protege de esta enfermedad?

¿Es posible que las personas con esquizofrenia estén predispuestas genéticamente a no padecer alzhéimer psicótico?

Un estudio de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), en el que ha colaborado la entidad privada española Fundación ACE (Barcelona Alzheimer Treatment & Research Center), ha revelado que los genes de las personas que padecen esquizofrenia actúan como escudo, impidiendo que estas puedan desarrollar en el futuro los casos más graves de la enfermedad de Alzheimer.

Los resultados de dicha investigación se publicaron en la revista Molecular Psychiatry, correspondiente al grupo editorial de la revista Nature. El fin de dicho estudio era determinar qué origina los casos más graves de alzhéimer. Para ello, el equipo utilizó otras investigaciones anteriores que apuntaban que los genes también son los causantes de los casos de psicosis, ya que parece ser que más del 60 % de esta enfermedad tienen un componente claramente genético.

El proyecto estudió seis mil muestras de ADN de distintos pacientes con alzhéimer y llegó a la conclusión que los pacientes con esquizofrenia tenían menor predisposición genética a padecer esta enfermedad neurodegenerativa, puesto que los genes de estos pacientes les protegían frente a los casos más graves de demencia, que son aquellos en los que el alzhéimer se manifiesta con brotes psicóticos.

El alzhéimer es una enfermedad mental que implica un deterioro cognitivo y que va unido a diversos trastornos de conducta. Quizá la imagen más clara que tenemos asociada a la dolencia que identificó el psiquiatra germano Alois Alzheimer en 1901 es la pérdida de memoria causada por la muerte de las neuronas y la consiguiente involución cerebral. La enfermedad no es homogénea y hay estados diferentes y síntomas distintos según cada paciente. Según la Confederación Española del Alzhéimer, entre el 30 y el 50 % de los pacientes que sufren demencia senil de tipo alzhéimer desarrollan psicosis, lo que afecta a su conducta y a sus emociones, pues empeoran los síntomas ya de por sí graves de la propia demencia con la aparición de trastornos agresivos y depresivos. Es, por tanto, el peor diagnóstico que puede tener una persona con principios de demencia, por cuanto la persona empeora en un tiempo menor, dificulta el cuidado del paciente y reduce su esperanza de vida.

Aunque se pensaba que las personas con alzhéimer también eran portadores de los genes de la psicosis, actualmente se sabe que no guardan relación. Todo lo contrario, la investigación desarrollada por la universidad estadounidense vendría a demostrar que los genes de la esquizofreniaayudarían a prevenir la aparición de trastornos psicóticos en los pacientes con alzhéimer.

Como ya hemos indicado, el estudio se basa en el análisis de seis mil muestras de ADN, de las que más de mil fueron aportadas por la fundación catalana. A pesar de la importancia y de los resultados, son necesarios nuevas investigaciones que permitan profundizar en la relación de estas tres enfermedades mentales, en la incidencia de los síntomas y en el papel que juegan los genes de la esquizofrenia en la prevención de la demencia de tipo alzhéimer con psicosis. Solo así podrá avanzarse en la investigación para tratar de encontrar una posible causa y cura para una afección neurodegenerativa que afecta a más de 45 millones de personas en el mundo.

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Fika: el secreto sueco para ser más productivos en el trabajo

Entérate de por qué las empresas suecas son tan productivas.

Los humanos somos seres sociales. De eso no hay duda. Por eso, permanecer ocho horas sentado en una mesa sin relacionarnos con nadie y comiendo delante de la pantalla, lejos de beneficiar a la empresa, la perjudica porque nos perjudica a nosotros. Y ello se deja notar en en trabajo.

Los suecos lo saben muy bien, por eso en el país nórdico las pausas para tomar café y hablar con los compañeros (hasta con los jefes) de manera distendida de cualquier cosa es una rutina establecida en todas las empresas por los enormes beneficios que supone.

En nuestro país lo habitual es que los jefes no se relacionen con los subordinados, que salgan a desayunar separados y que cada uno se pague lo suyo. Es más, si no sales y te pasas las horas calentando la silla, mejor, porque existe la errónea creencia de que el profesional estará trabajando más y ese tiempo repercutirá en la empresa. Un descanso se considera normal, pero si los trabajadores se reúnen en más de una ocasión en torno a la máquina de café o bajan al bar de la esquina más veces a lo largo de la jornada, es posible que reciban una llamada de atención por parte de sus superiores, porque esos recesos se consideran una pérdida de tiempo.

¿Qué es fika?

Los suecos no piensan así, sino que creen que estos recesos o descansos, estas pequeñas reuniones sociales que se producen para beber té o café y tomar unos bollos, son necesarios para incrementar las relaciones entre los profesionales que trabajan en la empresa, para interactuar de manera distendida con los jefes y para acercar posturas, razones estas más que necesarias que repercuten de manera muy positiva en la propia compañía. Porque la estabilidad emocional que se consigue con estos encuentros mejora la predisposición de los trabajadores, y ello se deja notar en la productividad de la empresa, que incrementa de manera importante.

Fika no es más que una rutina que se lleva a cabo en todas las compañías nórdicas y que los trabajadores y sus superiores siguen a rajatabla. Estos descansos para tomar café corren siempre a cargo de la propia empresa, que habilita una zona para que se produzcan estas reuniones sociales y dispone de todo lo necesario para que los empleados puedan saborear un café con pastas o tomarse un té y una pieza de fruta. En estos recesos participan todos: desde los que ocupan los puestos más altos hasta los que trabajan en los últimos estratos de la compañía. Y todos se relacionan entre sí, sin que exista ese recelo de los superiores y sin que se deje notar de manera evidente esa diferenciación entre escalones profesionales que sí se aprecia en España. Y es que fika es una oportunidad para hablar, reír y conocer mejor a los compañeros, pero también un espacio para despejar la mente y sentirse integrado en el equipo de trabajo. La consecuencia más clara es que los empleados trabajan con menos estrés y son más felices y productivos. Así que al final, con estas medidas, gana la empresa. 

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