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Crear una atmósfera agradable y amistosa a tu alrededor es posible

Generalmente nos sentimos atrapados en situaciones desagradables creyendo que somos víctimas de las circunstancias.

Esto nos genera mucha frustración e impotencia pues desearíamos que las otras personas respondieran de diferente manera para evitar conflictos y disfrutar de más momentos agradables.

Si bien es cierto que no podemos cambiar a los demás, existen una serie de acciones que pueden generar cambios contundentes en nuestro entorno.

Lo primero para transformar lo que sucede entre nosotros y las demás personas consiste en tener un comportamiento más consciente, para lo cual necesitamos estar más atentos. Cuando logramos enfocar nuestra atención en lo que sucede y nos damos tiempo para digerir y asimilar, es más factible que respondamos conscientemente. De otra manera reaccionamos inconscientemente y obtenemos resultados contrarios a lo que deseamos. Cuando alguien nos insulta, reaccionamos inmediatamente regresando el insulto, no nos tomamos ni un minuto para entender lo que sucede. Reaccionar es diferente a responder, la reacción es automática y la respuesta es consciente. De aquí que podamos responder de diferentes formas: no asertivamente, agresivamente o asertivamente.

Una persona asertiva esperará, escuchará el insulto y reflexionará para responder. Nuestra respuesta es tan trascendente que impactará en la atmósfera de alrededor.

Si nos sentimos ofendidos o lastimados con el insulto ¿cómo podemos responder asertivamente?

– Si agredimos al ofensor existe una gran probabilidad de que nos insulte nuevamente y dañemos la relación.

– Si nos quedamos en silencio, sin responder, probablemente se repita la situación porque no estamos poniendo un límite.

Así que responder asertivamente significa saber lo que queremos y lo que necesitamos, haciéndolo claro para otros y actuando de manera auto dirigida.

Porque el área de libertad personal está limitada a un cierto porcentaje de decisiones en nuestra vida y en el porcentaje restante necesitamos de la cooperación de otros.

Lo que podemos ver es que, diferente a lo que creemos, el éxito en las relaciones es responsabilidad nuestra, no de los otros, porque las reacciones surgen de nosotros, de nuestro inconsciente, de nuestro automático. En la medida en que nos enfoquemos en satisfacer nuestras necesidades, procurando la cooperación de otras personas, experimentaremos una reducción en los conflictos y un aumento en la calidad de nuestras relaciones.

Dependiendo de cómo manejemos las situaciones es que lograremos construir estas atmósferas agradables y amigables.