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Endorfinas y felicidad: Qué son y cómo liberar endorfinas para sentirte bien.

Es posible que hayas escuchado muchas veces hablar de las endorfinas y que te suenen a algo como “las moléculas de la felicidad”. Pero, ¿qué son las endorfinas exactamente? ¿Para qué sirven? ¿Puedo hacer algo para “fabricarlas”?

¿Qué son las endorfinas y para qué sirven?

Las endorfinas son polipéptidos de tipo opiáceo que funcionan como neurotransmisores. Los neurotransmisores son sustancias que están en el cerebro y que facilitan la comunicación entre las neuronas. Hasta aquí suena todo muy científico, pero igual te resulta más sencillo imaginar un barco de papel flotando por un río. El río serían los neurotransmisores y, el barco de papel, el mensaje que va de una neurona a otra. Las endorfinas formarían parte del agua del río. Las características del agua, los neurotransmisores, van a condicionar qué pasa cuando se recibe el mensaje

En el caso de las endorfinas, son los neurotransmisores que se encargan de estimular circuitos cerebrales que están relacionados con el placer. El hecho de que produzcan placer, hace que se conozcan también como opiáceos endógenos. Opiáceos porque tienen efectos similares al opio o la morfina y endógenos porque se fabrican dentro del propio cuerpo. Como decíamos, tiene un efecto analgésico, disminuyen la ansiedad y aumentan la sensación de bienestar. 

Las personas tendemos a repetir las conductas o situaciones que nos han resultado agradables. Realizar deporte, quedar con una persona, practicar sexo, comer un determinado alimento… y son precisamente las endorfinas las que “consiguen” que hagamos esta asociación. Cuando una determinada circunstancia provoca la liberación de endorfinas, se produce una asociación entre esa experiencia y la sensación de bienestar. Jack Lawson, el autor de libro, “Endorfinas, la droga de la felicidad” explica que lo que somos y cómo nos comportamos está relacionado de una forma muy importante con los procesos químicos que tienen lugar en nuestro cerebro.

¿Dónde se producen las endorfinas?

Las endorfinas se producen en el cerebro. Más concretamente en el hipotálamo y la hipófisis. Éstas son segregadas con todas las situaciones que catalogamos como placenteras.

¿Cómo actúan las endorfinas?

Las endorfinas tienen varios modos de acción. Algo es catalogado como agradable porque:

  • Nos está generando placer 
  • Nos está quitando dolor 

Sobre su función de generadoras de bienestar, nos encontramos los siguientes modos de acción de las endorfinas:

  • Moléculas de la felicidad: Su segregación provoca la sensación de bienestar y calma. Estas dos sensaciones son las que relacionamos con la felicidad. Cuando recordamos momentos a los que queremos volver, reencuentros con amigos, vacaciones de verano, celebraciones… siempre son situaciones que recordamos como felices y ello es debido a que, mientras se estaban produciendo, nuestro cerebro estaba segregando endorfinas.
  • Mejora del sistema inmune: ¿Te has fijado que tras una larga temporada de estrés laboral acabas cayendo enfermo? ¿o que tus primeros días de vacaciones empiezan con un resfriado? Esto es debido a que tras una larga temporada de estrés el sistema inmune se debilita. La sensación de bienestar y calma por el contrario lo refuerzan e impiden que caigamos enfermos tras temporadas en las que nos encontramos bien.
  • Memoria y atención: Te propongo que pienses qué recuerdas mejor: ¿las últimas vacaciones con tus amigos y/o familia o esa semana de trabajo tan estresante que querías que pasara lo más rápido posible? Hay bastantes posibilidades de que esa semana de curro tan horrible la recuerdes como un continuo. No tienes muy claro lo que pasó el lunes y lo que pasó el jueves. Esto es debido a que la sensación de calma y bienestar afecta a la atención y memoria. Las situaciones que vivimos desde el bienestar tienen a almacenarse de manera más clara, precisamente porque al ser más agradables les hemos prestado más atención.
  • Sexualidad: El placer sexual y las endorfinas están muy relacionado porque ayuda a la secreción de las hormonas sexuales.

Sobre la función inhibidora de las endorfinas, tenemos los siguientes modos de acción:

  • Inhibidor de dolor físico: Cuando se produce un daño físico, los receptores del dolor de los tejidos del cuerpo emiten una señal que va directa al cerebro. Cuando el cerebro recibe esta señal se liberan endorfinas. Esta función tiene un valor adaptativo. Gracias a que no sentimos el dolor de manera tan abrupta al inicio, tenemos la posibilidad de llevar a cabo una respuesta más adaptativa. Esta es la explicación a que sintamos un dolor más fuerte pasadas unas horas tras un golpe, por ejemplo.
  • Inhibidor del dolor emocional: El funcionamiento de las endorfinas con el dolor emocional es exactamente el mismo que con el dolor físico. Al igual que no sentimos el dolor físico en su totalidad hasta horas después del suceso, ante un acontecimiento traumático o estresante se produciría lo mismo: en este caso tendríamos la sensación de sentirnos anestesiados, lo que se conoce habitualmente como “estado de shock”. Esto nos permitiría no enfrentarnos al hecho doloroso de forma inmediata si no que, a lo largo de las horas (o días), iríamos procesándolo poco a poco.

Consecuencias de tener un nivel bajo de endorfinas

¿Te Imaginas cómo sería tu vida si no tuvieras ningún momento de placer? Por la pandemia y el aislamiento físico y social que hemos sufrido durante el confinamiento, muchas personas han podido experimentar esa privación de placer. Se nos han retirado las reuniones sociales, el viajar, las celebraciones…El resultado ha sido que muchas personas se han empezado a sentir más deprimidas, con cambios de humor bruscos y con la sensación de que cualquier situación que se les planteara, y que les generara dificultades, era un granito más que se acababa “haciendo bola”. 

Las personas que tienen las endorfinas bajas tienen esta sensación prácticamente todo el tiempo. Suelen estar deprimidas y la vida se les hace cuesta arriba. Tienen la eterna sensación de que la vida pasa y nada les motiva. Desde este estado basal bajo de ánimo hay muchas posibilidades de que la persona acabe intentando “subir” las endorfinas con herramientas externas. Aquí es donde se puede acabar generando una dependencia a diferentes situaciones o conductas que elevan estas endorfinas de manera artificial: drogas, abuso de juego… incluso pueden patologizarse la búsqueda de placer a partir de sustancias o acciones que lo generan de forma natural: comida, sexo, deporte…

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