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¿Cómo surge la envidia?

La envidia es una emoción social porque surge de la comparación con el otro, como el orgullo; e implica una evaluación negativa de nosotros mismos, a diferencia del orgullo, que es positiva. Esto hace que cuando siento envidia me valore a mi mismo como algo negativo, y entonces evoque ideas sobre nosotros mismos como no soy valioso, no soy suficiente, soy inadecuado, etc. Una persona con sentimientos frecuentes de envidia es una persona frustrada, y se vuelve problemático cuando nos sentimos crónicamente pobres, como con una escasez interna, que tratamos de resolver mirando qué hacen otros en lugar de reparar esa fuente de dolor interno, esos deseos no satisfechos.


La envidia surge en torno a los 3 años, en nuestras primeras relaciones con compañeros y en nuestras relaciones familiares. Por ejemplo, la envidia hacia el juguete de otro, la envidia hacia el hermano favorito, incluso hacia la atención que obtiene papá de mamá y que yo no obtengo. En todos los casos, la envidia no es mala, sólo nos indica que me gusta ese juguete, que me gustaría recibir lo que recibe mi hermano, y que me gustaría que mamá me prestara más atención, y eso no es malo de por si. Por eso podemos elegir qué hacer con nuestra envidia, si tratar de afirmar lo que deseamos; o por en contrario luchar para que el otro no lo tenga.

Porque que yo no obtenga eso y otro lo tenga no me convierte en peor persona, ni en una persona más fea, más tonta, menos valiosa, con menos capacidades.

A veces, la envidia puede volverse tremendamente dañina para uno mismo y para los demás en personas más narcisistas que necesitan constantemente sentirse especiales, grandes, exitosos, poderosos, brillantes, admiradas, y cuando esto no se cumple pueden sentir una envidia destructiva hacia los demás por lo que tratarán de quitarle al otro lo que tiene o de devaluarle para poder mantener su imagen exaltada frente al otro; pues les es complicado asumir que otro pueda tener cosas que ellos no tienen, y sentir que otro puede ser mejor que ellos en algo.

En este sentido, la envidia se asocia con los celos, pero también con la venganza, y la destrucción de lo que el otro tiene; como una manera de reparar esta comparación en la que hemos quedado por debajo. Cuando sentimos esta sed de venganza, nos centramos en el daño que va a sufrir el otro como una manera de establecer nuestra justicia, pues si el queda por debajo entonces ya no soy yo el que está abajo.
Pero esto en realidad no nos permite cumplir lo que deseamos y sigue manteniendo intacta nuestra carencia, el motivo por el que envidiamos al otro. Lo mismo sucede con la destrucción, destruir lo que el otro desea y enfadarnos con él no va a reparar nuestro sentimiento de inferioridad, es una medida a corto plazo pero a largo plazo no va a cambiar nada. Por ello, voy a aportaros una serie de consejos para lidiar con vuestra envidia.

¿Cómo manejar mi envidia?

Es posible que no tengas muy claro ante qué cosas sientes envidia porque solemos negarla, luego la primera pregunta que puedes hacerte es, ¿qué cosas son importantes para ti en la vida? Una vez tengas clara alguna de ellas, piensa en qué medida estás satisfecho con ellas. De todas ellas, piensa en alguna que desees mucho, pero que no tengas cubierta; y piensa si hay alguien de tu entorno que sí la tenga; entonces estarás sintiendo envidia en este momento.

Lo primero para manejar este sentimiento, es no juzgarlo, es decir, no evaluar que eres malo por sentir envidia, o que no deberías sentirla porque no está justificado; es un sentimiento más como otro cualquiera.

Lo segundo, pregúntate qué sientes hacia esa persona que tiene lo que tu deseas pero tu no tienes. Si tratas de negar tu envidia, que esa persona no se merece que sientas eso, no te asustes, no pasa nada por sentir envidia, eso no quiere decir que la quieras destruir ni que la quieras menos ni que tu seas peor persona; sólo tiene algo que tu deseas.

Si por el contrario estás enfadado con esa persona, y ese enfado te lleva a fantasear con quitárselo, o dañarla, cambia en foco de atención de ella a ti, porque que tu estés frustrado no hace que el otro sea peor persona; sólo que tiene algo que tu deseas.

En ambos casos puedes preguntarte: ¿por qué es importante tener eso para ti? ¿para qué lo quieres? ¿qué hace que no lo hayas conseguido ya? ¿qué necesitarías para poder conseguirlo?
¿hay alguna manera en que lo puedas conseguir?

La envidia sólo es dañina cuando cometemos el error de poner el otro por encima de nosotros, cuando nos centramos en que el otro lo tiene, no resolver el problema de que nosotros no lo tenemos y lo deseamos.

Durante la terapia, la envidia se enfoca primero asumiéndola, no tratando de minimizarla; así como haciéndote cargo de tu propia envidia en lugar de poner el foco en la destrucción, venganza, o enfado hacia el otro; porque en realidad si tu envidia nace porque no consigues algo y tus esfuerzos van dirigidos hacia lo que otro hace en su vida, vas a seguir sin conseguirlo y por tanto más frustrado. Por lo cual, en la medida en que sigues haciendo al otro fuente y objeto de tu rabia o tu venganza, sigues sin centrarte o satisfacer tus propios deseos.

Además, trabajamos también este sentimiento explorando cómo se formó y con qué está relacionado. Finalmente, tratamos de sanar las condiciones que lo están generando a día de hoy, pues si pensamos en que la envidia nace porque no nos sentimos realizados, o porque creemos que nos faltan capacidades, o porque no nos estamos valorando, intervenimos sobre esas condiciones para que la persona pueda sentirse más completa.

https://www.psicologiamadrid.es/blog/articulos/salud/la-envidia-como-manejarla