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¿A QUÉ EDAD COMENZAMOS A MENTIR?

Las personas desarrollamos la capacidad de mentir alrededor de los 5 años de edad.

En el laboratorio infantil de la Universidad de Salzburgo investigaron a través de juegos a que edad empezamos a mentir. Las conclusiones que extrajeron fueron que los niños de 5 años ya tienen la capacidad de mentir, mientras que los niños más pequeños no la han desarrollado aún.

Estos investigadores explican que a los 5 años ya hemos desarrollado lo que en psicología llamamos la “teoría de la mente” que básicamente es la capacidad de atribuir pensamientos, conocimientos e intenciones a los demás y que éstos pueden ser diferentes a los nuestros. En resumidas cuentas, es aprender a atribuir estados mentales a los demás diferentes de los nuestros.

Los niños de 5 años comprenden que lo que ellos saben y perciben puede ser diferente de lo que perciben y saben los demás por lo que son capaces de manipular la información, mientras que los niños más pequeños creen que sus estados mentales, es decir, lo que saben y sus pensamientos son compartidos por todo el mundo por lo que el concepto de mentira no tiene cabida para ellos.

¿Qué consecuencias tiene la mentira?

Como decíamos todos mentimos, la mentira forma parte de nuestra manera de interactuar con los demás y es una forma de evitar conflictos innecesarios siempre y cuando estas mentiras sean piadosas.

Por el contrario, cuando una persona ha creado su vida entorno a mentiras, genera una serie de consecuencias.

Veamos cuales son:

  • Mentir genera mucha ansiedad: fundamentalmente por dos cuestiones, una de ellas es que recordar las mentiras requiere mucha energía mental y otra es por el temor a que nos descubran en nuestras mentiras.
  • Aislamiento: Por otro lado, este temor a ser descubierto hace que nuestra manera de interactuar con los demás cambie, nos aislamos y nos distanciamos de los demás, ya que a menos contacto menos probabilidad hay de que nos descubran. Por tanto, con las mentiras nuestras relaciones se deterioran.
  • Imagen personal negativa: Cuando somos descubiertos creamos en los demás una imagen negativa de nosotros mismos, de ser personas no confiables. Esto hace que los demás también se distancien de nosotros. En este caso la persona que ha mentido necesitara de tiempo y esfuerzo para que los demás vuelvan a depositar confianza en él.
  • Tendencia a seguir mintiendo:  Otra de las consecuencias de la mentira es que cuanto más mentimos en más mentirosos nos convertimos o, dicho de otra forma, menos nos cuenta mentir. Esto se produce porque cuando mentimos reacciona el sistema límbico, que es donde se producen las emociones en nuestro cerebro. Al emitir una mentira, el sistema límbico se estimula y genera una emoción de remordimiento y culpabilidad. A medida que vamos incurriendo en mentiras, esta capacidad de estimulación va disminuyendo, por lo que con cada mentira nos ponemos en el camino de seguir mintiendo.

Conclusiones.

A pesar de que a todas las mentiras nos parecen reprochables, todas las personas mentimos, ya sea a través de mentiras piadosas para evitar un sufrimiento a los demás o mintiendo para conseguir un beneficio personal, aunque esto pueda producir un perjuicio para las demás personas.

En cualquier caso, son muchas las razones por las que mentimos, para quedar bien, para evitar un castigo, para esconder otra mentira, para conseguir algo de los demás, por venganza o piadosamente.

Cuando mentimos de forma sistemática, somos menos sensibles a nuestros remordimientos hasta que éstos desaparecen, pero hay otras consecuencias de carácter social que también están presentes cuando aparecen las mentiras. Sentirse ansioso y la tendencia al aislamiento son don de ellas que sufre la persona que miente, pero también puede aparecer el rechazo social cuando sus mentiras son descubiertas.

https://www.psicoglobal.com/blog/porque-mienten-las-personas