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Ortorexia, la obsesión por la comida sana

Comer sano es positivo, la obsesión por comer sano hasta llegar a la ortorexia no tanto. Alicia y Esteban son una pareja deportista y cuidan su dieta hasta el último detalle. Una noche acuden a cenar a casa de unos amigos que han conocido hace poco. La mesa está repleto de platos con jamón, queso y canapés. De plato principal, una hamburguesa con bacon y doble de queso. La pareja, poco acostumbrada a estos banquetes, accede y come, pero cada vez se sienten peor. Cuando llegan a casa, les invade una culpa enorme. Sienten que han quebrantado una regla y que han echado por tierra todo el esfuerzo que han hecho.

Los mensajes que nos lanza la sociedad sobre nuestro cuerpo y sobre la salud suelen estar muy marcados. Debemos comer sano, hacer ejercicio y tener un cuerpo «diez». Por ello, algunas personas pueden llevar al extremo su conducta de comer sano y convertirlo en una obsesión. Una obsesión que incluso puede transformarse en un trastorno alimenticio y afectar negativamente a la salud. Pero, ¿Cómo puede ser perjudicial la obsesión por comer sano? ¡Profundicemos un poco más en la ortorexia!

Ortorexia

Como describen Bonet y Garrote (2016) la ortorexia es la obsesión patológica e irracional por comer sano y por la calidad de los alimentos, convirtiéndose así en la principal preocupación de la persona que la padece o incluso, en el objetivo de su vida.

La ortorexia, aunque no recogido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), se califica como un comportamiento obsesivo-compulsivo que produce en el que lo sufre restricciones alimentarias al estar cuestionándose a cada rato la cantidad de alimentos, el tipo, el origen, la forma de cultivo, los materiales, las técnicas usadas en su preparación, etc.

El Doctor Steven Bratman describió en Estados Unidos por primera vez este fenómeno en 1997. El término ortorexia deriva de la palabra griega «ortho», cuyo significado es justo o recto y «orexia», que significa apetencia, por lo que significaría algo así como apetito correcto, apetito justo. Este trastorno alimenticio, como describen Bonet y Garrote (2016) es un trastorno emergente en países desarrollados, por sus características, y sin presencia en países pobres o en sectores poblacionales con un bajo poder adquisitivo y un bajo nivel cultural.

Características

Aquellos que sufren ortorexia solo comen alimentos orgánicos o ecológicos y cultivados sin herbicidas o pesticidas. También puede rechazar alimentos con aditivos o procesados. Pueden llegar al punto de que si un alimento no coincide con sus preferencias, rechazan comer.

Los ortoréxicos suelen esperar que este tipo de dieta les traiga beneficio físico así como un mejor nivel moral y psíquico, por lo que esta creencia puede provocar un aumento de su dependencia a esta dieta.

Al principio, este tipo de conducta aparece como una preocupación hacia un estilo de vida sana. Sin embargo, esta actitud, poco a poco, se convierte en una obsesión que comienza a ocupar gran parte de los pensamientos y de los objetivos vitales. De esta forma, muy al contrario de mejorar la salud, suelen general situaciones como aislamiento social, sentimiento de culpabilidad e insatisfacción e incluso desnutrición comparable con pacientes que padecen anorexia.

Síntomas y diagnóstico

Según Bonet y Garrote (2016) el diagnóstico de ortorexia se rige por los siguientes puntos:

  • Dedicar más de tres horas al día a pensar en la dieta, planificación y preparación de las próximas comidas. Pueden llegar a presentarse importantes desplazamientos solo con el objetivo de conseguir alimentos determinados.
  • Sentimiento de culpa si se salta pautas de la dieta. Por otro lado, sentimiento de satisfacción si se cumplen las expectativas.
  • Puede presentarse aislamiento social debido a los altos requerimientos exigidos para alimentarse.
  • Existe una mayor preocupación por la calidad de los alimentos que por el placer de comerlos.
  • No se intenta ocultar el estilo de vida, al contrario, se enorgullece de ello.
  • Puede llegar a menospreciar a aquellos que no tienen puntos de vista similares.
  • La dieta puede convertirse en el centro de su vida.

Todos estos puntos pueden apuntar al diagnóstico si todo ello va reforzado por síntomas fisiológicos fruto de esta dieta como: anemia, notable pérdida de peso, hipervitaminosis o hipovitaminosis, hipotensión, osteoporosis, etc. En fases más avanzadas pueden aparecer trastornos de depresión, ansiedad y obsesivo-compulsivo.

Tratamiento

Dependiendo del punto en el que se encuentre el ortoréxico puede necesitar un tratamiento multidisciplinar. Si la dieta le ha llevado a sufrir algún tipo de desnutrición o enfermedad, en primer lugar tendrá que llevarse a cabo un tratamiento médico. De este modo, se busca recuperar la salud física. Por otro lado, el tratamiento nutricional y psicológico adquieren una relevancia importante.

Es importante saber que se puede comer sano sin llegar a la obsesión, por ello el profesional de la psicología intervendrá para ayudar al paciente a ser más flexible en sus requerimientos dietéticos y intentar trabajar con el sentimiento de culpa. Por último, el nutricionista propondrá una dieta sana y equilibrada para que el paciente no sufra ninguna carencia alimenticia.

Discusión

Comer sano es una conducta relativamente fácil ya que basta con adquirir alimentos saludables. Sin embargo, la gran cantidad de ofertas de comida rica en azúcar y grasas está en todas partes y representa una tentación importante. Por ello, es importante saber elegir bien para llevar a cabo una dieta sana, pero sin caer en la obsesión ni en los sentimientos de culpa si un día comemos un dulce. La cuestión central de este trastorno alimentario no es la dieta sana en sí, sino la relación de obsesión que llegamos a adquirir con ella y los efectos negativos que puede llegar a tener nuestro comportamiento.

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