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Movimiento inducido: Cuando Nuestro Cerebro No es de Fiar

El cerebro es un órgano maravilloso y gracias a él, podemos hacer cosas increíbles, podemos adelantarnos a nuestro futuro gracias a la planificación, construimos nuestra historia personal gracias a los recuerdos, nos permite aprender gracias a las experiencias que almacenamos. Pero realmente nos podemos fiar de nuestro cerebro? ¿Nos hace ver cosas que en realidad no existen?.

Vamos a hacer un experimento ¿te parece?

Fíjate en la foto, ¿las almendras se mueven? parece que si, ahora tapa todas las filas a excepción de una, y esa se mueve?, ahora parece que no. Pero porque nos engaña nuestro cerebro? ¿Porqué vemos cosas que no existen?

Movimiento Inducido

La detección del movimiento ha sido una de las principales estrategias para la supervivencia que desarrollamos cuando aún vivíamos en las cavernas, esto nos permitía saber si había depredadores cerca y por tanto poder ponernos a salvo. En la actualidad, generalmente no existen estas situaciones, pero nuestro cerebro se ha programado de tal manera que los detectores de movimiento de nuestro cerebro se ponen en funcionamiento aun cuando este movimiento no sea real como en el caso de la imagen anterior. Es decir, nuestro cerebro es el que crea el movimiento por la activación de los detectores de movimiento, siempre y cuando existan unas condiciones en la imagen que está delante de nosotros, En nuestro ejemplo son los contrastes del luz y las sombras entre todas las almendras las que hace que nuestro cerebro cree un movimiento que en realidad no existe.

Otra de las maneras en que nos engaña nuestro cerebro es a través  del movimiento  inducido: consiste en percibir movimiento de un objeto, figura o escena inmóvil, al moverse el fondo. Este truco se utiliza en el cine, por ejemplo, moviendo el fondo sobre el que se sitúa una imagen parcial de un objeto estático (vehículo, caballo, etc.), dando la impresión de que este último se desplaza. También se observa en la situación de un viajero en un tren en reposo, cuando se mueve otro tren en el carril contiguo, tiene la impresión de que es su tren el que avanza.. ¿A quien no le ha pasado, «sentir» que se estaba moviendo su tren pero en realidad el que lo hacia era el de la vía contigua?.

 Un tercer engaño de nuestro cerebro, tiene que ver los movimientos de rotación y traslación de la tierra, está se mueve a una velocidad de 29,8 km/s para dar la vuelta sobre si misma y a una velocidad de 465’11 m/s para dar la vuelta al sol, pero a que no percibes ese movimiento. Nuestro cerebro lo ha anulado porque no es una información relevante que afecte a nuestra supervivencia.


Así es que lo mejor es no creerse todo lo que se ve, nuestro cerebro es un gran inventor de realidades y no siempre coinciden con la que realmente está pasando.

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