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¿Qué es la claustrofobia? 5 Métodos psicológicos para curarla

Más del 5% de la población sufre claustrofobia. ¿Crees que estás en esta situación? Descubre en qué consiste esta enfermedad y cómo podemos tratarla a través de la psicología.

La claustrofobia es, posiblemente, una de las fobias más habituales. Se trata de un miedo irracional ligado al trastorno de ansiedad y puede limitar la vida de aquellos que la padecen. Este miedo a los espacios cerrados hace que las personas que lo padecen no puedan realizar determinadas acciones, limitando así en muchos aspectos.

¿Qué es la claustrofobia?

Quienes sufren esta fobia sienten temor y miedo por los espacios cerrados, que evitan para reducir las posibilidades de quedarse encerrados. Es decir, no se trata de que se sienta miedo al espacio cerrado en sí, sino a quedarse atrapado en él. Por eso, evitan subir en ascensores y coger medios de transporte como el metro, el avión e incluso el tren. Son personas que en los bares y restaurantes se sientan cerca de la salida.

Una persona claustrofóbica puede sentir esta exposición interoceptiva en diferentes lugares. Uno de los más conocidos es el miedo a los ascensores, ya que es una de las situaciones más recurrentes a las que se pueden frenar los que sufren de este terror claustrofóbico.

Síntomas de la claustrofobia

Un claustrofóbico que sufre de este trastorno siente inquietud y miedo irracional cada vez que se encuentra en una situación de reclusión, lo que hace que su cuerpo reaccione de una manera determinada. Cuando alguien sufre de claustrofobia, los síntomas principales que puede padecer son los siguientes:

  • Hormigueo en los dedos de las manos
  • Sudoración, sobre todo en las manos
  • Palpitaciones
  • Respiración entrecortada
  • Mareo
  • Ataque de pánico
  • Falta de aire

La sintomatología de este trastorno es clara: nervios, tensión, sensación de falta de aire, sudor frío, aceleración del ritmo cardíaco, mareos y deseos de salir de ese lugar. Los pacientes que padecen esta fobia específica pueden sufrir ataques de pánico asociados a ella cuando se exponen a una situación que les causa temor. Palpitaciones, sudor, respiración agitada, miedo a perder el control, presión en el pecho, náuseas y malestar intestinal son las manifestaciones más habituales que afectan a aquellos que sufren un ataque de pánico como consecuencia de su claustrofobia. De ahí que, para evitar esos síntomas tan molestos, eludan este tipo de espacios, lo que condiciona de manera importante su vida.

Claustrofobia: Síntomas principales

¿Cómo afecta la claustrofobia a nuestro día a día?

La claustrofobia puede alterar e incluso limitar de manera importante nuestra vida. A menudo, las personas que sufren esta fobia tienen miedo a coger algunos medios de transporte, como el metro, el tren o el avión (no tanto por el miedo a volar sino por el hecho de estar encerrado). No usan el ascensor. Evitan las aglomeraciones y sienten miedo a los atascos.

Este trastorno modifica sus conductas. Una de las pautas habituales en las personas que sufren claustrofobia es buscar vías de escape o salidas cuando entran en un lugar público como un restaurante, un cine o una discoteca. Por ello, estas personas suelen sentarse en lugares próximos a ventanas o puertas. En los casos más graves se suelen evitar este tipo de lugares.

Además de alterar su vida social, también puede condicionar su vida laboral. Algunas personas se ven incapaces de trabajar en espacios pequeños o cerrados, como pequeñas oficinas, cocinas de restaurantes, etc. Por si esto fuera poco, pruebas como los TAC suelen evitarse debido a la sensación de enclaustramiento que supone su realización.

Causas de la claustrofobia

Las causas de la claustrofobia pueden ser varias, desde una experiencia traumática en un espacio cerrado (quedarse encerrado en un ascensor o en un vagón de metro, que se han quedado parados como consecuencia de una avería) hasta la reproducción continuada en nuestra mente de una escena que hemos visto en una película o leído en un libro. Hay casos en los que un acto delictivo, como un secuestro o un atraco, se encuentra en el origen de este trastorno. De esta forma, una persona con miedo a los espacios cerrados puede tener muchas causas por las que ha desarrollado la claustrofobia.

¿Cómo se cura la claustrofobia?

La claustrofobia se puede curar. Según los psicólogos existen diferentes maneras de abordar la fobia por los espacios cerrados. Entre ellos, los métodos más efectivos que podemos encontrar son los siguientes. 

1. Terapia cognitivo-conductual

Como la mayoría de las fobias y los problemas de ansiedad, la terapia cognitivo conductual se ha demostrado eficaz para el tratamiento de la claustrofobia. Esta terapia conjuga la gestión de los pensamientos negativos, la interpretación que de ellos hacemos y la aceptación de las emociones con la exposición. Los profesionales especializados en claustrofobia suelen trabajar con el paciente para que estos se expongan a situaciones que temen y sepa cómo actuar en cada caso. Mediante técnicas de respiración y control, se intenta que la persona que padece la fobia sepa afrontar los síntomas, reestructure sus pensamientos para que sea capaz de evitar los anticipatorios y obsesivos y acabe desensibilizándose.

2. Meditación

Además de la terapia cognitivo-conductual, otros profesionales emplean también la meditación como apoyo complementario para el tratamiento de esta fobia. La meditación hace posible profundizar en la mente y, por tanto, en el posible origen del problema.

3. Medicación

Finalmente, cuando el paciente sufre una crisis o la fobia es tan grave, puede ser aconsejable mitigar los efectos adversos y el malestar con medicamentos. Se trata de una medida temporal que debe complementarse siempre con terapia y que únicamente tiene que ceñirse a momentos concretos, pues los fármacos no solucionan el problema. De ahí que pueda ser necesario, en determinados casos, comenzar combinando ambos tratamientos para ir abandonando, conforme evolucione el paciente, los medicamentos y centrarse en la reinterpretación y restructuración de pensamientos.

4. Alimentación y hábitos saludables

Llevar una vida sana y equilibrada, con una alimentación adecuada, y practicar ejercicio ayudan a combatir el malestar y a mitigar las situaciones de estrés que muchas veces están asociadas a estas fobias. En cualquier caso, debe ser siempre el terapeuta en que recomiende qué pasos seguir.

¿Cómo superar la claustrofobia?

¿Cómo superar la claustrofobia?

Cuando un claustrofóbico siente los síntomas del miedo a los espacios cerrados, es muy difícil intentar ejercer un control sobre la situación. Tanto es así que los individuos que sienten un trastorno claustrofóbico intentan evitar los espacios que lo desencadenan. Hacer esto, no sólo hace que limiten su vida sino que además pueden agravar la claustrofobia. Por ello, es vital que un claustrofóbico intente superar estas situaciones a través de estos consejos psicológicos.

  • Controlar la respiración

La respiración es una de las maneras más efectivas de controlar los nervios. De esta manera una forma de saber cómo superar la claustrofobia es justamente practicando diferentes ejercicios de respiración.

  • Concentración

Otro de los métodos para dejar de lado la fobia a los espacios cerrados es precisamente a través de poner la atención a otros pensamientos. La denominada atención plena puede ayudarte a controlar la exposición interoceptiva que se siente en una situación claustrofóbica.

  • Ten presente el fin

En el momento de que sientes la claustrofobia y sus síntomas principales, lo mejor que puedes hacer es pensar en que esta ansiedad y miedo pasarán. De esta manera tratas de calmar el nerviosismo que sientes, ya que estás visualizando su final.

  • Racionalízalo

Como hemos podido observar, la claustrofobia es un miedo a los espacios cerrados más que irracional. Por este preciso motivo, una buena técnica para dejar de ser una persona con miedo es precisamente intentar racionalizar estas fobias.

  • Visualiza la tranquilidad

Cuando surge la claustrofobia, una buena forma de dejar de lado estos miedos es justamente a través de la visualización de un lugar tranquilo dónde no sentimos esas sensaciones.

A pesar de que estas pueden ser buenas técnicas para paliar la claustrofobia, la realidad es que en muchas ocasiones estos síntomas se agravan. Por ello, es necesario acudir a un psicólogo profesional. Vivir con claustrofobia puede llegar a limitar en muchos aspectos.

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