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Por qué nos humillamos a nosotros mismos

Te mostramos en este artículo porque hay personas que por sus características tienen la tendencia a autohumillarse y que también por ciertas situaciones, otras personas pueden tambien se ven obligadas a humillarsePero recuerda: LO MÁS IMPORTANTE ERES TÚ, CUIDATE, VALORATE Y HAZTE RESPETAR


¿Por qué me humillarme?

Siempre que hablamos de humillación tendemos a poner el foco en los demás. En el acto en sí, en situaciones en las que alguien nos avergüenza hasta el punto de sentirnos humillados y embargados por una emoción negativa, muy dolorosa y que deja sensaciones relativamente permanentes en nuestro interior. Se asociará además a una determinada situación o situaciones y los pensamientos acerca de lo que nos ocurre, se pueden volver tan negativos que el dolor permanezca produciendo un sentimiento de poca valía hacia nosotros mismos.

 No obstante, a lo largo de estas líneas me gustaría hablaros de la humillación a uno mismo, del por qué el ser humano tiende a humillarse, a infringirse ese daño y generarse emociones tan rechazadas y dolorosas cuando nos las provocan los demás.

Cuando nos sentimos humillados por los demás, podemos reaccionar sintiendo distintas emociones como ira, tristeza, vergüenza y en los casos más extremos incluso culpa. Las consecuencias que puede generar el mantenimiento de estas emociones, pueden ser muy negativas para la persona como comentábamos anteriormente.

¿Por qué nos humillamos a nosotros mismos?

Quizás te resulte extraño leer que una persona se pueda hacer algo así, a sí mismo, perderse el respeto hasta el punto de dañarse emocionalmente, olvidarse de su valor como ser humano. Pero es mucho más común de lo que crees, en casa, en el trabajo, con la pareja, con los amigos, en cualquier ámbito de nuestra vida, podernos faltarnos el respeto hasta este nivel.

La pregunta es ¿por qué? ¿Qué le lleva a hacerlo? A continuación veremos algunos indicadores de por qué lo hacemos:

  • Necesidad de aceptación/miedo al rechazo: Los seres humanos, como ya hemos comentado en otras ocasiones, somos seres sociales por naturaleza y por ello, necesitamos del contacto con los demás, pero no solo eso. Necesitamos afecto, cariño, sentirnos queridos por los que nos rodean y aceptación en todos los ámbitos de nuestra vida, social, laboral y familiar.

En ocasiones, llegamos a humillarnos para ser aceptados por los demás y por el miedo al rechazo. Veamos un ejemplo: “Daniel es un alumno de 2º ESO, en su grupo de amigos siempre se han gastado bromas bastante pesadas entre ellos, a medida que crecen las bromas empeoran, como por ejemplo tirarse los libros, esconder la mochila y que los expulsen de clase. Daniel ha observado que los compañeros que más barbaridades hacen son los más aceptados, así que decide bajarse los pantalones en el patio, delante de todos los compañeros en señal de “valentía” a pesar de que se siente muy humillado y avergonzado, lo hace, para ser aceptado por los demás.” 

  • Trabajo: En el ámbito laboral es donde solemos pasar más horas a lo largo de nuestro día, en este mundo de jornadas laborales infinitas, de crisis y de muchos trabajos precarios, la necesidad de mantener el puesto de trabajo se ha convertido en una prioridad. El trabajo siempre ha sido un factor importante, tanto socializador, como facilitador de sustento para podernos mantener, y donde sin darnos cuenta en ocasiones y de manera intencionadas nos humillamos para no perderlo.

Por ejemplo: “Ana es administrativa en una empresa de comunicaciones, su jefe no la valora como trabajadora, ni como persona, llegando incluso a insultarla en algunas ocasiones –haciendo moobing-. Ana sabe que en ocasiones comete errores y que nunca debe aceptar faltas de respeto, pero necesita el trabajo para mantener a su familia y así se justifica a sí misma el entrar en el despacho de su jefe cada día pidiendo perdón por su supuesta ineptitud, diciéndole que por favor revise su trabajo que es una despistada y que seguro que está todo mal y autoconveciéndose poco a poco de su incapacidad y faltando a su dignidad.” 

  • Pareja: La necesidad de vivir en pareja bien por dependencia emocional -lee sobre la diferencia entre amar y depender– a o el miedo a la soledad, son algunos de los motivos que pueden llevar a que una persona acepte humillaciones para evitar que su pareja lo abandone. Algunas personas viven su vida a través de la de su pareja y serían capaces de hacer cualquier cosa por no perderlas.

Pensemos por ejemplo en una pareja en la que uno de ellos ha dejado de querer a la otra persona y decide dejarlo. La persona abandonada empieza a pensar de que manera puede conseguir mantenerla a su lado y al final se le ocurre rogarle, llamarle a todas horas llorando, diciéndole que es el amor de su vida, que sin ella/él no es nada, que su vida no vale nada, etc. Denigrando de esta manera su persona, para intentar conseguir su objetivo. 

  • Familia: La familia es el  primer grupo donde nos socializamos y para muchas personas su círculo vital más importante. Además de por aceptación y por miedo al rechazo, como hemos visto al principio, uno se puede humillar por sus familiares.

Por ejemplo, pensemos en una familia humilde en la que los padres pierden su trabajo en un hogar por cuidar de sus hijos. Claudia la hija mayor decide ir a pedir disculpas por los retrasos de sus padres, para que ella pudiese estudiar y a rogar porque la contraten a ella, que es joven y trabajadora, finalmente tras conversar con los dueños de la casa, acceden a contratarla, pero con un sueldo muy inferior al de sus padres y con un trato inhumano.

  • Devaluar a los demás: En algunas ocasiones las propias humillaciones pueden ir dirigidas a hacer sentir mal a otra persona e incluso a dañarla, pero en lugar de hacerlo directamente, nos  humillamos para que la otra persona se sienta mal, por ejemplo: Vera trabaja en una farmacia y ha habido un problema con los pedidos de esta semana, su compañera y ella se encargan de revisarlos juntas y se lo explican a la jefa.

Vera le comenta a su jefa a solas, que entiende que ella es muy torpe, pero que como su compañera es mucho más lista y  lleva mucho más tiempo que ella en la empresa, no pensaba que eso podría pasar, pero que no obstante asume la culpa, que claro, que su compañera no puede estar pendiente de si ella no se entera de la gestión de los pedidos, porque como le dice siempre, está muy ocupada, etc.

  • Protección: Una persona puede decidir humillarse ante una situación de peligro extremo para salvar su vida, como puede ser un atraco, un atentado, una violación, etc.

Cómo habréis comprobado existen muchas maneras en las que nos humillamos a nosotros mismos y muchas veces sin darnos cuenta. Lo que no debemos olvidar nunca es querernos, aceptarnos, con nuestros defectos y virtudes, sin necesidad de perder nuestra dignidad, ni tener que humillarnos. Recordad que toda la vida estaremos con nosotros mismos y aunque solo sea por eso nos debemos cariño y respeto.

Uno de los problemas para caer en la autohumillación es el problema de la baja autoestima.

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